Por FM del Pueblo, Iglesias señaló que muchos comerciantes recurren al financiamiento para cubrir diferencias de caja, afrontar obligaciones ya asumidas e incluso sostener el pago de salarios.
“Muchas veces uno se endeuda, saca crédito para solucionar la diferencia de caja y los compromisos contraídos o para el pago de salarios”, explicó.
El problema, según indicó, aparece cuando comienzan a registrarse atrasos dentro del sistema bancario. En esos casos, el comerciante deja de calificar para las mejores líneas y debe enfrentar tasas más elevadas, menores plazos y condiciones más exigentes.
“Cuando no te da la categoría de endeudamiento, cuando ya no estás en uno y estás en dos o tres, el crédito se empieza a encarecer”, sostuvo.
De esa manera, se consolida un círculo difícil de romper: la caída de las ventas reduce los ingresos, el comercio toma deuda para sostener su funcionamiento y ese mismo endeudamiento termina restringiendo sus posibilidades futuras de financiamiento.
Iglesias recordó que la Cámara de Comercio había trabajado junto al Banco de Tierra del Fuego en una línea destinada al pago del aguinaldo, aunque aclaró que este tipo de herramientas beneficia principalmente a quienes todavía mantienen una situación financiera ordenada.
“Todo eso sirve para los que tienen la carpeta bien, que no tienen atrasos significativos en el sistema bancario”, remarcó.
El titular de la entidad comercial también se refirió al nivel de endeudamiento de las familias y consideró que la situación es todavía más grave cuando las obligaciones se concentran en tarjetas de crédito o sistemas de financiación no bancaria.
“Las tarjetas, para decirlo de forma común, te matan”, expresó.
Iglesias consideró necesario avanzar en mecanismos que permitan trasladar esas deudas hacia créditos con tasas más razonables y plazos que hagan posible su cumplimiento.
“Lo primero que hay que hacer es llevar los endeudamientos a una tasa razonable”, planteó.
Según explicó, existen financiaciones que superan ampliamente el 100% de interés, lo que provoca que una deuda originalmente manejable pueda dispararse en apenas algunos meses.
Por ese motivo, sostuvo que sería necesario reconfigurar las obligaciones y reemplazar tasas extremadamente altas por créditos blandos, especialmente para quienes ya destinan buena parte de sus ingresos al pago mínimo de las tarjetas.
Iglesias volvió a poner el foco en el origen del problema: la fuerte retracción de las ventas.
De acuerdo con los números que maneja el sector, la caída puede ubicarse alrededor del 25% y, si se contempla el efecto de la inflación, el retroceso real puede acercarse al 30% en comparación con el año pasado.
“Si vendés igual o menos que el año pasado, con la inflación que hubo, realmente vendiste alrededor de un 30% menos”, ejemplificó.
El dirigente empresario insistió en que no se trata de una situación nueva y sostuvo que el comercio viene adaptándose desde hace tiempo a un mercado cada vez más reducido.
“El consumo se achicó para todos. Uno se tiene que adecuar a las nuevas circunstancias porque no sería lógico pretender milagros”, manifestó.
Además, consideró que Río Grande se encuentra entre las zonas más castigadas de Tierra del Fuego, fundamentalmente por la pérdida de empleo registrado y su impacto directo sobre el poder adquisitivo.
En ese punto hizo referencia a unas 3.100 personas que habrían salido del circuito formal durante el último año, un fenómeno que, según sostuvo, inevitablemente termina trasladándose a los niveles de venta, al cumplimiento de pagos y al funcionamiento general del comercio.
Iglesias adelantó además que el Banco de Tierra del Fuego presentará nuevas líneas de crédito con distintas alternativas, entre ellas opciones destinadas al sector comercial.
Representantes de la Cámara participarán de la presentación y posteriormente mantendrán un encuentro con responsables del área comercial del banco para conocer en detalle las tasas, los requisitos y las condiciones necesarias para acceder al financiamiento.
La intención será luego trasladar esa información a los comerciantes de Río Grande y facilitar el acceso a las distintas herramientas disponibles.
De todos modos, Iglesias volvió a marcar una dificultad central: los negocios que más necesitan financiamiento suelen ser también los que encuentran mayores obstáculos para conseguirlo debido a su nivel de endeudamiento o a los atrasos acumulados.
Al analizar los próximos meses, el presidente de la Cámara de Comercio descartó una recuperación rápida y aseguró que el escenario actual forma parte de un proceso que viene observándose desde hace tiempo.
“A fin de año va a seguir pasando lo mismo. No hay sorpresa en eso”, afirmó.
También sostuvo que cualquier salida de fondo deberá incluir inversión, reglas claras y una discusión sobre proyectos concretos para Tierra del Fuego.
Iglesias consideró que la provincia no puede quedar atrapada únicamente en discusiones políticas mientras otras jurisdicciones avanzan con inversiones y nuevos desarrollos.
“Si no entendemos que sin inversión no salimos adelante, la inversión no viene sola: tenés que ofrecer una propuesta”, señaló.
En ese sentido, pidió dejar de lado los personalismos y concentrar la discusión en alternativas que permitan recuperar actividad, empleo y consumo.
“Me gustaría discutir proyectos, alternativas, políticas y números”, expresó.
El diagnóstico de Iglesias volvió así a mostrar una problemática que se viene profundizando en Río Grande: menos consumo, comercios con menor capacidad de generar ingresos, mayor necesidad de endeudamiento y un sistema financiero que se vuelve cada vez más difícil de alcanzar justamente para quienes más necesitan una salida.