El Gobierno de Gustavo Melella finalmente presentó ante la Legislatura el proyecto de Presupuesto Provincial 2027, una herramienta que tendrá particular importancia porque será la hoja de ruta económica del último año de la actual gestión y deberá atravesar ahora un proceso de discusión política en el Parlamento fueguino.
Y los primeros números muestran un escenario complejo: el proyecto prevé ingresos por aproximadamente $2,6 billones y gastos por $2,74 billones, lo que deja un déficit financiero estimado en $137.955 millones, equivalente a alrededor del 5,3% de los recursos proyectados.
La magnitud del rojo vuelve a colocar a las cuentas provinciales en el centro de la discusión. El Presupuesto 2026 que nunca llegó a ser aprobado había contemplado originalmente recursos por $2,23 billones, gastos por $2,28 billones y un déficit financiero de $49.193 millones. Es decir, el déficit proyectado para 2027 prácticamente triplica en términos nominales aquel desequilibrio que ya generaba preocupación un año atrás.
La comparación debe hacerse con cautela porque entre ambos proyectos existe una importante diferencia de precios y salarios. Sin embargo, el dato sirve para dimensionar la magnitud del desafío: el próximo presupuesto no parte de una situación de equilibrio, sino de una estructura de gastos que vuelve a superar a los ingresos previstos.
El punto de partida tampoco es menor. Tierra del Fuego atravesó 2026 sin contar con una nueva ley de presupuesto, por lo que el Ejecutivo debió recurrir al mecanismo constitucional de reconducción y tomar como referencia el presupuesto anterior. Mediante el Decreto 32/26 se establecieron créditos consolidados por unos $2,405 billones.
Esto significa que el Presupuesto 2027 busca ordenar las cuentas después de un año en el que la administración provincial funcionó con un esquema presupuestario reconducido y en medio de una economía que modificó sustancialmente los valores originalmente proyectados.
Además, la presentación se realizó antes de que Nación conozca oficialmente y comunique todas las pautas macroeconómicas que tendrán impacto sobre las provincias. El Gobierno nacional tiene previsto presentar su propio Presupuesto 2027 durante septiembre, mientras Tierra del Fuego debió presentar el suyo antes del 31 de agosto por mandato constitucional.
Una de las mayores incógnitas estará puesta sobre el comportamiento de los ingresos.
Hasta julio, la inflación acumulada había alcanzado el 19,3%, mientras que la variación interanual llegaba al 33,8%, una situación que impacta directamente sobre salarios, prestaciones, medicamentos, servicios, contrataciones y funcionamiento del Estado.
A esto se suma el comportamiento de los recursos nacionales. Entre enero y julio, las transferencias automáticas recibidas por Tierra del Fuego rondaron los $511.047 millones: aunque representaron un crecimiento nominal del 31,5%, en términos reales significaron una caída del 1,4%. Julio mostró una recuperación puntual, pero no alcanzó para revertir completamente el comportamiento acumulado.
El escenario también está condicionado por los hidrocarburos. Durante 2026 hubo modificaciones en el esquema de explotación de distintas áreas, con la participación de Terra Ignis y nuevos operadores, mientras que áreas como Angostura, Las Violetas y Río Cullen revirtieron a la Provincia y quedaron sujetas a un nuevo proceso de licitación.
No es un dato menor: las regalías hidrocarburíferas forman parte de los recursos fundamentales de la Provincia y, además, se encuentran comprometidas como garantía de obligaciones financieras. Por eso, proyectar cuánto petróleo se producirá, cuánto se recaudará y bajo qué esquema operativo será una de las variables centrales para determinar si el Presupuesto 2027 podrá cumplirse tal como fue diseñado.
El otro gran interrogante está en la masa salarial.
La Provincia mantiene abiertas negociaciones con los distintos sectores estatales, mientras el conflicto docente atravesó buena parte del año y puso nuevamente en discusión el poder adquisitivo de los trabajadores públicos y el financiamiento de la educación.
Cualquier recomposición salarial acordada durante el cierre de 2026 tendrá impacto directo durante todo 2027. Por eso, el gasto salarial que finalmente deba afrontar el Estado puede terminar siendo diferente al contemplado en la fotografía inicial del presupuesto.
El proyecto, según la información difundida sobre su estructura, contempla una planta cercana a 27.000 empleados públicos, con más de 11.400 agentes vinculados a Educación y más de 11.000 trabajadores en el sistema sanitario, además del personal de seguridad, administración y organismos descentralizados.
Esto explica por qué cualquier discusión sobre el déficit necesariamente estará atravesada por la evolución de los salarios: la Provincia debe sostener servicios esenciales, pero al mismo tiempo necesita evitar que la masa salarial termine ampliando todavía más la brecha entre recursos y gastos.
Otro dato que merece atención dentro del escenario 2027 es la situación de la Obra Social del Estado Fueguino.
El presupuesto de OSEF proyecta para el próximo ejercicio ingresos corrientes por $211.459 millones frente a gastos corrientes por $248.443 millones, generando un desahorro corriente de casi $37.000 millones. Luego de incorporar contribuciones figurativas por $21.241 millones, todavía queda una necesidad de financiamiento de $17.641 millones, que se cubriría mediante la disminución de activos financieros.
El dato muestra que las dificultades no están concentradas exclusivamente en la administración central. Uno de los principales organismos del Estado provincial también deberá recurrir a mecanismos financieros para cerrar sus cuentas durante 2027.
Con el proyecto presentado, comienza ahora una etapa que será tanto económica como política.
Los legisladores deberán analizar si las estimaciones de ingresos son realistas, si el nivel de gasto resulta sostenible, cuáles serán las prioridades y, fundamentalmente, cómo se financiará el déficit de $137.955 millones proyectado por el Ejecutivo.
El debate tendrá además un componente inevitable: definir qué ocurre si los recursos finalmente son menores a los previstos.
Porque un presupuesto puede cerrar en el papel, pero su verdadero desafío aparece durante la ejecución. Si la inflación, los salarios, la coparticipación o las regalías hidrocarburíferas evolucionan por debajo de las expectativas oficiales, la diferencia entre lo que la Provincia necesita gastar y lo que efectivamente logra recaudar puede ampliarse.
Y allí aparecerá la discusión sobre recortes, endeudamiento, utilización de activos, reprogramación de gastos o búsqueda de nuevos recursos.
El Presupuesto 2027 tiene además una característica política inevitable: será el último presupuesto anual elaborado para la gestión de Gustavo Melella.
Eso le otorga una dimensión diferente. Ya no se trata solamente de ordenar las cuentas para un año más, sino de determinar con qué situación financiera llegará la Provincia al final de este ciclo de gobierno y qué margen tendrá la próxima administración.
El Ejecutivo necesitará ahora construir los acuerdos legislativos necesarios para aprobar una herramienta que parte de un escenario complejo. La Legislatura, por su parte, tendrá la responsabilidad de revisar en detalle cada ingreso, cada gasto y cada fuente de financiamiento, especialmente en aquellas áreas sensibles como educación, salud, seguridad, obra pública y asistencia social.
El dato central ya está sobre la mesa: Tierra del Fuego llega al debate del Presupuesto 2027 con $2,74 billones de gastos proyectados, ingresos por unos $2,6 billones y un rojo financiero de $137.955 millones.
Ahora comienza la discusión que definirá si esos números pueden transformarse en una hoja de ruta viable o si, una vez más, la realidad económica obligará a modificar las cuentas sobre la marcha.
Y esta vez, el margen de maniobra será especialmente importante: se trata del presupuesto que deberá sostener el último año de la gestión Melella y preparar las cuentas provinciales para el escenario político y económico que comenzará a partir de 2027.