Por FM Provincia, el funcionario explicó que la Base Naval Integrada tendrá una finalidad principalmente militar, orientada a fortalecer las capacidades de defensa y mejorar las operaciones de las unidades de la Armada Argentina que actúan desde Ushuaia.
“Una cosa es una base militar y otra, una infraestructura marítima que presta servicios complementarios”, sostuvo Dachary. Para graficar la diferencia, comparó el esquema pretendido para Ushuaia con el existente en Bahía Blanca, donde Puerto Belgrano concentra la actividad militar e Ingeniero White desarrolla operaciones comerciales y logísticas.
La reunión mantenida entre autoridades provinciales y nacionales contó con la participación del gobernador Gustavo Melella, la vicegobernadora Mónica Urquiza, el canciller y el ministro de Defensa. Allí se abordaron tres ejes centrales: la Base Naval Integrada, el desarrollo del polo logístico antártico y el fortalecimiento de la Base Petrel.
Según Dachary, existió un consenso inicial para comenzar a trabajar en un polo logístico con participación del Gobierno nacional, la Provincia y el sector privado. La propuesta contempla dar prioridad a empresas fueguinas y nacionales, excluyendo la intervención de compañías pertenecientes a terceros países en la prestación de servicios estratégicos.
El secretario aclaró que este primer entendimiento todavía deberá convertirse en un proyecto concreto mediante la conformación de equipos técnicos y la asignación de recursos. En esa instancia participarían representantes del Ministerio de Defensa, la Cancillería y el Gobierno fueguino.
Dachary remarcó que Ushuaia ya posee las condiciones básicas para funcionar como puerta de entrada a la Antártida, debido a que cuenta con un puerto, un aeropuerto y diferentes servicios. No obstante, señaló que la infraestructura portuaria resulta insuficiente frente al crecimiento de la actividad durante la temporada de verano.
“Vemos un puerto abarrotado de cruceros y buques antárticos. La capacidad está literalmente saturada y eso es lo que hay que mejorar”, advirtió.
El proyecto permitiría incorporar nuevos servicios, entre ellos la reparación y el mantenimiento de embarcaciones. Actualmente, muchos buques que requieren esos trabajos deben dirigirse a otros destinos, lo que implica para Tierra del Fuego la pérdida de inversiones, actividad económica y oportunidades laborales.
Dachary consideró que las ventajas impositivas de la provincia podrían ofrecer mayor competitividad frente a otros puertos internacionales. Además, sostuvo que el desarrollo debe servir para atraer a más programas antárticos extranjeros, algo que requiere una infraestructura civil diferenciada de la base militar.
El funcionario también resaltó la importancia de avanzar con la Base Petrel, ubicada en la Antártida Argentina. A diferencia de Marambio, Petrel se encuentra al nivel del mar y permite combinar operaciones marítimas y aéreas, reduciendo considerablemente los costos logísticos.
En Marambio, la ubicación de la pista a unos 250 metros de altura dificulta la conexión directa con el mar y obliga a utilizar helicópteros, cuyo funcionamiento demanda un elevado consumo de combustible.
El objetivo es que Tierra del Fuego pueda prestar servicios no solamente a las bases argentinas, sino también a otros programas que operan en la península antártica, con excepción de las instalaciones británicas.
Dachary advirtió que las Islas Malvinas representan actualmente el escenario más perjudicial para los intereses fueguinos. Explicó que las autoridades británicas trabajan desde hace años para mejorar su puerto y ampliar los servicios destinados a programas antárticos internacionales.
“El peor escenario para Tierra del Fuego es Malvinas”, afirmó, al señalar que desde las islas ya se brinda asistencia a programas como el alemán. Esto, según explicó, fortalece económicamente la ocupación británica y afecta tanto los intereses nacionales como la proyección argentina sobre la Antártida.
Finalmente, Dachary pidió que el desarrollo de la Base Naval, el polo logístico y la Base Petrel sea asumido como una verdadera política de Estado, capaz de sostenerse más allá de los cambios de gobierno y de los próximos procesos electorales.
“Es un tema que lleva 50 años en la agenda de Tierra del Fuego”, recordó. Aunque valoró el consenso alcanzado, reconoció que todavía resta definir el financiamiento, elaborar los proyectos técnicos y garantizar la continuidad de los acuerdos alcanzados.