El caso de Diarco muestra uno de los ajustes más marcados. El mayorista cerró definitivamente su sucursal de Jáuregui, en el partido bonaerense de Luján, donde alrededor de 30 trabajadores quedaron afectados. Se trató del tercer cierre en menos de 30 días en la provincia de Buenos Aires, luego de las bajas de los locales de Zárate y Tres Arroyos.
La retracción, sin embargo, viene de antes. Diarco ya había cerrado establecimientos en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción, mientras que dentro del sector no descartan que puedan producirse nuevas bajas antes de finalizar 2026. La estrategia apunta principalmente a retirar presencia de aquellas plazas con menor facturación y mayores costos de funcionamiento.
En Río Grande, la sucursal de Diarco también viene mostrando señales de achique en su estructura laboral. Durante los últimos meses se produjo una reducción gradual de la dotación y varios trabajadores que anteriormente formaban parte del plantel ya no continúan en la empresa. Si bien hasta el momento no se registró un cierre del establecimiento ni una desvinculación masiva de personal, el proceso local se desarrolla de manera paulatina y se suma al escenario de reestructuración que atraviesa la cadena a nivel nacional.
La situación encuentra respaldo en los números oficiales. Según datos del INDEC, las ventas en autoservicios mayoristas retrocedieron 3,1% interanual durante junio, mientras que el primer semestre de 2026 acumuló una caída del 3%. En la comparación desestacionalizada contra mayo, la baja fue del 1,4%.
El ajuste también golpea con fuerza al sector de electrodomésticos. Pardo cerró recientemente su sucursal de San Francisco, Córdoba, luego de haber aplicado medidas similares en Río Cuarto y General Deheza. A esas decisiones se sumaron los cierres en Rafaela, Santa Fe, y Cipolletti, Río Negro, donde funcionaba una de las sucursales de mayor tamaño de la compañía.
Además, Pardo redujo estructura en Rojas y Pergamino. En esta última ciudad adelantó vacaciones a trabajadores de su centro logístico y, de diez empleados alcanzados inicialmente por la medida, seis terminaron desvinculados mediante acuerdos de partes. La empresa también devolvió uno de los dos galpones que alquilaba para reducir gastos.
El escenario refleja una problemática que comienza a extenderse entre supermercados, mayoristas y cadenas de retail: menos ventas, dificultades para sostener costos fijos y consumidores con menor capacidad de compra. En el caso de los electrodomésticos, la información relevada señala una caída promedio del 6,6% durante el primer tramo de 2026.
Así, Diarco y Pardo se convierten en dos ejemplos del achique que atraviesa el comercio argentino, con sucursales que bajan sus persianas en distintos puntos del país, reducción de estructuras laborales y puestos de trabajo que quedan en el camino mientras la recuperación del consumo continúa sin consolidarse.