Donald Trump y el primer ministro británico Andy Burnham mantuvieron este martes en Nueva York su primer encuentro cara a cara, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La reunión abordó comercio, Ucrania, Medio Oriente y también la cuestión de las Islas Malvinas.
Burnham aprovechó el encuentro para transmitirle directamente a Trump la posición de Londres: el Reino Unido “se mantendrá firme” y defenderá el derecho de los habitantes de las islas a la autodeterminación y a seguir siendo británicos. El premier británico aseguró además que Trump comprendió claramente el planteo.
La definición británica adquiere especial relevancia después de que Trump hubiera señalado semanas atrás que estaba revisando la posición estadounidense sobre Malvinas. Aquella declaración había sido interpretada por el Gobierno de Javier Milei como una posible apertura de Washington hacia el reclamo argentino.
Sin embargo, en la reunión de Nueva York Trump no anunció ningún cambio formal a favor de la Argentina, mientras que el vínculo entre Washington y Londres mostró señales de recomposición. Ambos gobiernos destacaron la importancia estratégica de la relación y su intención de fortalecerla.
Londres, además, ya había ratificado oficialmente durante septiembre que considera a las islas británicas y que respaldará el desarrollo de sus recursos naturales.
La escena vuelve a poner en perspectiva la estrategia internacional de Milei: mientras Buenos Aires había depositado expectativas en una eventual revisión de la posición de Trump, el Reino Unido logró llevar su postura directamente ante el presidente estadounidense y ratificar que no está dispuesto a ceder en Malvinas.
El dato político que deja la reunión es concreto: Trump mantiene abierta su revisión, pero la primera conversación presencial con el nuevo premier británico terminó mostrando una relación Washington-Londres que vuelve a fortalecerse y un Reino Unido decidido a sostener su posición sobre las islas.