La dificultad de millones de familias argentinas para llegar a fin de mes comienza a mostrar otra cara cada vez más preocupante: ya no se trata solamente de endeudarse para sostener gastos, sino de no poder pagar las deudas acumuladas.
Un relevamiento del Instituto Argentina Grande elaborado sobre datos de la Central de Deudores del Banco Central determinó que 5,6 millones de personas se encuentran en situación de mora, sobre un universo de 20,6 millones de deudores registrados en el sistema financiero y no bancario.
Esto significa que el 26,9% de quienes tienen alguna deuda registra al menos una obligación con tres meses o más de atraso.
Pero el dato más fuerte aparece en la situación más grave.
Actualmente existen alrededor de 3,4 millones de personas clasificadas como “irrecuperables”, categoría que contempla los incumplimientos más severos. En apenas doce meses ese universo creció aproximadamente un 60%, incorporando cerca de 1,3 millones de personas.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa el tamaño de esas obligaciones.
Según el relevamiento, la mitad de las personas clasificadas como irrecuperables acumula deudas por $77.900 o menos.
Es un elemento central para comprender la naturaleza del problema: la situación más crítica no está explicada únicamente por grandes préstamos hipotecarios, autos o consumos extraordinarios. Una parte importante corresponde a montos relativamente pequeños que igualmente quedaron fuera de las posibilidades de pago.
El Banco Central considera como “situación 5” o “irrecuperable” la categoría de mayor riesgo dentro de su clasificación de deudores. Tomando exclusivamente los días de atraso, comprende obligaciones impagas durante más de un año.
Los números oficiales del Banco Central confirman el deterioro.
En julio, la irregularidad de los créditos otorgados a las familias alcanzó el 12,9%, mientras que un año antes se encontraba en el 5,6%.
Es decir, la morosidad bancaria de los hogares más que se duplicó en doce meses.
La situación de las familias contrasta además con la de las empresas: mientras la mora familiar alcanzó el 12,9%, entre las compañías fue del 3,6%.
La diferencia muestra dónde se concentra actualmente buena parte de las dificultades para cumplir con los compromisos financieros.
El problema también tiene una expresión significativa en Tierra del Fuego.
Otro relevamiento, el denominado Mapa de la Deuda, ubicó a la provincia entre las jurisdicciones con mayor proporción de adultos endeudados que registran atrasos.
Alrededor del 20% de la población fueguina mayor de 18 años con deuda se encuentra en situación de mora, un nivel que coloca a Tierra del Fuego entre las provincias con mayor incidencia del país.
El dato resulta especialmente significativo en un contexto provincial atravesado por dificultades en el empleo privado, retracción del consumo y pérdida de capacidad adquisitiva.
La situación aparece también en las líneas utilizadas directamente por los hogares.
Durante agosto, los préstamos destinados al consumo volvieron a retroceder en términos reales y acumularon diez meses consecutivos de caída. Particularmente, el financiamiento mediante tarjetas de crédito cayó 2,6% mensual real.
Detrás de ese comportamiento aparece un problema circular: las familias necesitan financiamiento, pero el crecimiento de los incumplimientos también hace que el crédito sea más difícil y costoso de conseguir.
El escenario se vuelve todavía más sensible cuando se combina con otro fenómeno que vienen mostrando las estadísticas económicas: el uso de tarjetas tiene una fuerte presencia incluso para afrontar consumos habituales.
Los datos permiten observar una dimensión diferente del deterioro económico de los hogares.
No todas las personas endeudadas son morosas y tener un crédito no representa, por sí mismo, una situación problemática. El cambio aparece cuando los ingresos dejan de alcanzar para cumplir con las cuotas y los atrasos comienzan a acumularse.
Eso es precisamente lo que muestran los últimos registros.
5,6 millones de personas presentan deudas con atrasos superiores a tres meses y alrededor de 3,4 millones llegaron a la categoría más crítica.
Y detrás del crecimiento del 60% de los denominados “irrecuperables” aparece quizás el dato social más contundente: la mitad debe menos de $77.900.
Son obligaciones relativamente pequeñas que permanecieron impagas durante períodos prolongados.
En un escenario de consumo debilitado y presupuestos familiares cada vez más ajustados, la deuda comienza así a convertirse en otro indicador de la situación económica de los hogares argentinos: millones recurrieron al crédito para sostener sus gastos y una cantidad creciente ya no consigue ponerse al día.