Este lunes 28 de septiembre se conmemora en Río Grande el Día del Empleado de Comercio, pero la fecha encuentra a los trabajadores mercantiles en un escenario muy diferente al de otros años.
Detrás de las persianas cerradas por la jornada de descanso aparece una realidad que atraviesa prácticamente toda la actividad privada fueguina: hay menos puestos de trabajo, menos salarios circulando, menos consumo y comercios que encuentran cada vez mayores dificultades para sostener sus estructuras.
Los números oficiales permiten dimensionar la profundidad del problema.
Según los últimos datos disponibles del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), Tierra del Fuego perdió 4.616 puestos privados registrados entre junio de 2025 y junio de 2026.
El empleo formal privado cayó 13,1% interanual, frente a una disminución nacional del 1,9%.
Tierra del Fuego quedó así como la provincia con mayor caída porcentual del empleo privado formal de Argentina.
Si la comparación se realiza contra noviembre de 2023, la dimensión es todavía mayor: desaparecieron 6.798 puestos privados registrados, una contracción del 17,9%.
La crisis del comercio no puede analizarse de manera aislada.
Río Grande tiene una estructura económica fuertemente vinculada con la industria. Cuando una fábrica reduce personal, paraliza una línea o deja de renovar contratos, el efecto no termina en la puerta de la planta.
Cada salario que desaparece representa también menos dinero destinado al supermercado, indumentaria, gastronomía, electrodomésticos, servicios y comercios barriales.
Ese mecanismo fue explicado por el propio Centro de Empleados de Comercio.
En julio, el secretario general Daniel Rivarola informó que sólo durante 2026 Río Grande y Tolhuin habían perdido 84 puestos mercantiles registrados.
A ellos se sumaban 134 perdidos durante 2025 y 384 durante 2024.
La cuenta deja alrededor de 600 empleos formales menos en el comercio desde fines de 2023.
La dimensión resulta todavía más clara cuando se observa el tamaño del sector: según el dirigente mercantil, actualmente habría alrededor de 1.400 trabajadores registrados, cuando anteriormente habían llegado a superar los 2.000.
El deterioro excede ampliamente al comercio.
Los registros laborales muestran fuertes retrocesos en actividades centrales para la economía fueguina.
La industria manufacturera se encuentra entre los sectores más afectados y durante 2026 volvió a mostrar episodios concretos de reducción de personal.
BGH atravesó meses de paralización y en agosto desvinculó a 24 trabajadores, en medio de un escenario de fuerte caída de las ventas nacionales de productos electrónicos.
Mirgor también atravesó un conflicto que llegó a involucrar a cerca de 300 trabajadores y más de 70 despidos inicialmente comunicados, aunque las medidas fueron posteriormente alcanzadas por la conciliación obligatoria.
Son movimientos que adquieren especial importancia en Río Grande porque la industria funciona como uno de los principales motores del consumo local.
Cuando ese motor pierde trabajadores, el comercio siente rápidamente las consecuencias.
Los comerciantes vienen advirtiéndolo desde hace meses.
Durante el primer semestre ya se hablaba de una caída cercana al 20% en el consumo de Río Grande.
Ahora, el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Iglesias, aseguró que la facturación real cayó alrededor del 20% interanual y estimó que la pérdida de ventas en la ciudad puede alcanzar aproximadamente el 30% en un año.
El problema ya no se refleja solamente en cuánto vende cada comercio.
Aparecen locales que reducen horarios, achican estructuras, prescinden de trabajadores o directamente cierran.
Los almacenes barriales tampoco escapan al fenómeno. Referentes del sector describieron recientemente ventas fuertemente deprimidas, cierres y consumidores que abandonan marcas tradicionales y buscan sistemáticamente los productos más económicos.
En Ushuaia, la Cámara de Comercio estimó que durante los primeros siete meses del año las ventas acumularon una baja de entre 12% y 15%, pese al alivio parcial producido por la temporada turística de invierno.
La situación también comenzó a manifestarse en las grandes superficies.
Durante agosto se conocieron nuevos despidos en supermercados y el Centro de Empleados de Comercio contabilizaba 85 cesantías mercantiles durante 2026, según declaraciones gremiales publicadas entonces.
La preocupación del sector pasa precisamente por que el deterioro deje de estar concentrado en pequeños negocios y comience a alcanzar empresas que históricamente tenían mayor capacidad para absorber períodos de baja actividad.
Y detrás de todos esos movimientos aparece nuevamente la misma variable: la falta de consumo.
El último relevamiento oficial del mercado laboral agrega otra señal.
En el segundo trimestre de 2026, la desocupación en el aglomerado Ushuaia-Río Grande alcanzó el 8,1%, según el IPIEC.
La cifra representa aproximadamente 7.000 personas buscando trabajo y sin conseguirlo.
El dato adquiere todavía mayor significado cuando se combina con la caída del empleo privado registrado: no se trata solamente de personas que buscan ingresar al mercado laboral, sino de una economía que viene destruyendo puestos formales.
Este año, Río Grande acordó trasladar la conmemoración del Día del Empleado de Comercio al cuarto lunes de septiembre, por lo que este 28 los trabajadores alcanzados por el Convenio Colectivo 130/75 tienen su jornada de descanso.
Pero probablemente el dato más importante de este Día del Empleado de Comercio no esté en las persianas que hoy permanecerán bajas.
Está en cuántos trabajadores ya no están detrás de esas persianas.
La secuencia que atraviesa Río Grande comienza a ser cada vez más visible: la industria pierde empleo, disminuye la cantidad de salarios en circulación, cae el consumo y finalmente el comercio también reduce trabajadores.
Los números ayudan a dimensionarlo: 4.616 empleos privados registrados perdidos en Tierra del Fuego en apenas un año; 6.798 desde noviembre de 2023; alrededor de 600 puestos mercantiles menos en Río Grande y Tolhuin desde entonces y ventas que continúan mostrando fuertes retrocesos.
Por eso, este Día del Empleado de Comercio encuentra al sector frente a un desafío que excede cualquier discusión sobre horarios comerciales o promociones.
Para que haya comercio tiene que haber consumidores; para que haya consumidores tiene que haber ingresos; y para que existan ingresos sostenibles tiene que haber trabajo.
En una provincia que perdió miles de empleos privados en pocos años, esa cadena comienza a mostrar cada vez con mayor claridad dónde se rompe.