Los automovilistas fueguinos volvieron a encontrarse con una modificación en los surtidores de YPF. La petrolera actualizó nuevamente sus precios en Río Grande y completó tres movimientos en apenas cuatro días, consolidando una dinámica de pequeños pero constantes aumentos que comienza a transformar el precio de los combustibles casi en una variable cotidiana.
La nafta Súper pasó ahora de $1.745 a $1.749 por litro, mientras que la Infinia aumentó de $1.919 a $1.929. En el caso de la Infinia Diésel, el nuevo valor alcanzó los $2.145 por litro, después de ubicarse en $2.129.
Pero el dato más significativo aparece al observar lo ocurrido desde el jueves.
La Súper costaba $1.705 antes de esta sucesión de ajustes. Primero aumentó a $1.725, luego llegó a $1.745 y finalmente alcanzó los actuales $1.749. En apenas cuatro días, acumuló $44 de incremento por litro.
La Infinia recorrió un camino similar: pasó de $1.879 a $1.899, después a $1.919 y ahora se ubica en $1.929. Son $50 adicionales por litro.
El movimiento más pronunciado se produjo en la Infinia Diésel: comenzó la secuencia en $2.055, pasó a $2.085, luego a $2.129 y finalmente alcanzó los $2.145. La diferencia acumulada es de $90 por litro en cuatro días.
La particularidad de esta nueva etapa no está solamente en cuánto aumenta el combustible, sino en la frecuencia con la que cambian los valores.
YPF utiliza un sistema denominado “micropricing”, que permite realizar ajustes específicos según variables como oferta y demanda, competencia, ubicación geográfica, corredores e incluso franjas horarias. La compañía sostiene además un mecanismo de “buffer” destinado a amortiguar el traslado de la volatilidad internacional del petróleo a los precios internos.
El último incremento nacional anunciado por YPF fue del 1% promedio y estuvo relacionado, según explicó la empresa, con la suba del precio internacional del crudo en medio del conflicto en Medio Oriente. Otras petroleras habían aplicado previamente aumentos de entre 2% y 5%.
Sin embargo, para el consumidor el resultado termina expresándose de una manera mucho más sencilla: el precio que encuentra hoy en el surtidor puede volver a cambiar pocos días después.
La sucesión de aumentos adquiere una dimensión particular en Tierra del Fuego por otro dato que refleja las dificultades que atraviesa el consumo.
Durante agosto, las ventas de naftas y gasoil en la provincia cayeron 10,74% interanual, convirtiendo a Tierra del Fuego en la segunda jurisdicción con mayor retroceso del país, solamente detrás de Santa Cruz.
El promedio nacional había registrado una caída considerablemente menor, del 2,19%. Es decir, el retroceso fueguino fue casi cinco veces superior.
Allí aparece una de las principales contradicciones del escenario actual: mientras disminuye la cantidad de combustible vendido, el precio continúa avanzando.
Y el efecto no termina en quien carga combustible para utilizar su automóvil. El gasoil constituye un componente central de los costos del transporte, la distribución de mercadería y la actividad logística, por lo que sus movimientos pueden trasladarse indirectamente a otros precios de la economía.
La secuencia de los últimos cuatro días muestra con claridad la velocidad que adquirieron las modificaciones: $44 más por litro en la Súper, $50 en la Infinia y $90 en la Infinia Diésel.
YPF sostiene que su mecanismo busca amortiguar los movimientos internacionales y adaptar los valores a las características de cada mercado. Pero para los consumidores fueguinos comienza a instalarse otra realidad: ya no se trata solamente de cuánto aumenta el combustible, sino de no saber durante cuánto tiempo se mantendrá el precio que hoy aparece en el surtidor.
En una provincia donde el consumo ya muestra una caída de dos dígitos, la sucesión de aumentos suma presión sobre los hogares y sobre una economía en la que las distancias convierten al combustible en un costo difícil de evitar.