La recientemente inaugurada Chacra Agroexperimental Municipal “Germán Asencio” comenzó a mostrar una de las virtudes centrales con las que fue pensada: convertirse en un espacio donde la producción, la educación y el conocimiento se encuentren y puedan ser compartidos con las nuevas generaciones.
Más de 20 instituciones educativas de Río Grande participaron de una primera jornada de trabajo destinada a comenzar a construir una agenda común de actividades en el nuevo espacio municipal.
La convocatoria reunió a representantes de jardines, escuelas primarias y secundarias, establecimientos de educación especial y espacios de formación para jóvenes y adultos, con una idea sencilla pero de enorme potencial: que los estudiantes puedan conocer de manera directa qué se produce en Río Grande, cómo se produce y cuáles son las posibilidades que ofrece el territorio fueguino.
No se trata solamente de recorrer un invernadero.
La propuesta apunta a que las instituciones puedan incorporar la Chacra a sus proyectos pedagógicos y utilizarla como un verdadero espacio de aprendizaje para abordar contenidos vinculados con ciencias naturales, ambiente, producción de alimentos, tecnología, innovación e investigación.
Uno de los mayores valores del nuevo espacio es justamente permitir que aquello que muchas veces se aprende en un libro pueda observarse y experimentarse de manera concreta.
Que un niño pueda ingresar a un invernadero, ver crecer una planta, conocer un sistema hidropónico o entender cómo puede producirse un alimento en las condiciones climáticas de Río Grande abre una perspectiva diferente sobre la ciudad y sobre sus propias capacidades productivas.
Esa es una de las ideas que el Municipio busca impulsar desde esta nueva etapa.
El secretario de Desarrollo Productivo, Facundo Armas, explicó que existe desde hace tiempo una demanda sostenida de las instituciones educativas por insumos para huertas, capacitaciones, acompañamiento técnico y visitas a espacios productivos.
“Lo que buscamos con este encuentro es ordenar todas esas inquietudes y transformarlas en una agenda de trabajo concreta y sostenida”, señaló.
Armas remarcó además que la Chacra “fue pensada desde el primer día como un espacio de puertas abiertas” y destacó que el objetivo es que cada estudiante tenga la posibilidad de conocer, experimentar y entender qué se puede producir en Río Grande.
La apuesta va más allá de enseñar técnicas productivas.
Existe también una intención de sembrar desde edades tempranas una mirada distinta sobre el territorio, mostrando que Río Grande no sólo puede consumir alimentos producidos lejos de la isla, sino también desarrollar experiencias propias, incorporar tecnología y generar conocimiento local.
“Que un chico pueda entrar a un invernadero, ver cómo crece una planta, conocer una experiencia hidropónica o entender cómo se produce un alimento genera aprendizaje, pero también construye una mirada distinta sobre nuestro territorio y sobre todo lo que somos capaces de hacer en Río Grande”, sostuvo Armas.
Esa definición resume probablemente uno de los aportes más importantes de la Chacra: que la producción local deje de ser una idea lejana y pase a formar parte de la experiencia cotidiana de los estudiantes.
La propuesta contempla además visitas escolares, charlas con equipos técnicos municipales, experiencias prácticas y acompañamiento a proyectos de ferias de ciencias y trabajos de investigación.
Esto permitirá que estudiantes y docentes puedan utilizar las capacidades de la Chacra para desarrollar experiencias vinculadas con alimentos, ambiente, tecnología y producción.
La secretaria de Género y Desarrollo Comunitario, Ivana Ivars, destacó en ese sentido que “la educación no sucede solamente dentro de las aulas” y remarcó la importancia de que los estudiantes puedan conocer, experimentar, preguntar y vincular lo aprendido con experiencias concretas.
La intención es que cada institución pueda encontrar en este espacio una herramienta para enriquecer sus propios proyectos educativos.
La primera convocatoria a más de 20 instituciones permite comenzar a dimensionar una de las funciones que puede cumplir este nuevo espacio municipal.
La Chacra Agroexperimental “Germán Asencio” fue concebida no sólo para producir o experimentar, sino también para transferir conocimiento, generar vocaciones, acompañar proyectos y acercar a las nuevas generaciones a las posibilidades productivas de Río Grande.
En una ciudad donde durante décadas la producción de alimentos estuvo condicionada por el clima, la distancia y las características del territorio, mostrar desde la infancia que existen experiencias posibles también representa una forma de construir futuro.
Porque quizás el mayor valor de este espacio no esté únicamente en aquello que pueda producirse dentro de sus instalaciones, sino también en todo lo que pueda despertar en quienes la recorran por primera vez.
Que cientos de niños, adolescentes y jóvenes puedan conocer cómo se produce un alimento en su propia ciudad, experimentar y descubrir nuevas posibilidades empieza a convertir a la Chacra Agroexperimental en algo más que una infraestructura productiva: en una herramienta educativa para conocer, valorar y ampliar las capacidades de Río Grande.