Brasil tendrá que esperar tres semanas más para conocer a su próximo presidente. La primera vuelta de las elecciones dejó un resultado que modificó el escenario previsto por buena parte de los sondeos: Flávio Bolsonaro terminó en primer lugar y Luiz Inácio Lula da Silva quedó segundo, por lo que ambos volverán a enfrentarse en las urnas el próximo 25 de octubre.
Con el 99,99% de las urnas contabilizadas, el Tribunal Superior Electoral informó que Bolsonaro obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula consiguió 53.876.617 sufragios, el 45,16%.
La diferencia entre ambos fue de 2.227.651 votos.
Ninguno consiguió superar el 50% de los votos válidos requerido para resolver la Presidencia en primera vuelta y, de esta manera, el país más poblado y la mayor economía de América Latina ingresará ahora en una campaña decisiva de apenas tres semanas.
El resultado tuvo un componente inesperado.
En los días anteriores a la elección, distintos relevamientos mostraban a Lula encabezando la intención de voto. Una encuesta de Datafolha publicada el 24 de septiembre, por ejemplo, también ubicaba al mandatario por delante en un eventual balotaje, con 47% contra 45%.
Las urnas del domingo mostraron otro escenario.
Bolsonaro encabezó el escrutinio y terminó aproximadamente 1,9 puntos porcentuales por encima de Lula, además de quedar a menos de tres puntos de conseguir la mayoría absoluta en primera vuelta.
“Brasil quiere un cambio”, sostuvo Flávio Bolsonaro después de conocerse los resultados. Lula, por su parte, reconoció que el resultado había sido inesperado y convocó a sus seguidores a afrontar una nueva etapa de campaña.
La elección también marca una particularidad: esta vez no es Jair Bolsonaro quien compite contra Lula, sino su hijo Flávio.
Flávio Bolsonaro tiene 45 años, es senador por Río de Janeiro y afronta por primera vez una elección presidencial. Compite por el Partido Liberal (PL) acompañado en la fórmula por el diputado Alfredo Gaspar.
Su candidatura tomó la representación política del espacio construido por su padre, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022 y perdió precisamente frente a Lula en el balotaje presidencial de aquel año.
Lula, en tanto, tiene 80 años y busca alcanzar un cuarto mandato presidencial no consecutivo. Gobernó entre 2003 y 2010 y regresó al poder en enero de 2023, después de derrotar a Jair Bolsonaro en una de las elecciones más ajustadas de la historia reciente brasileña.
Otro elemento será determinante durante estas tres semanas.
El Tribunal Electoral contabilizó 125.272.513 votos válidos. Bolsonaro y Lula reunieron conjuntamente poco menos de 110 millones. Esto significa que más de 15 millones de votos válidos fueron para los restantes candidatos y ahora quedan en disputa de cara a la segunda vuelta.
Entre ellos aparece el electorado que acompañó a candidatos ubicados fuera de los dos grandes polos políticos.
Associated Press informó que Augusto Cury, tercero en la primera vuelta, no respaldará por ahora a ninguno de los dos finalistas, una señal de que parte de ese electorado podría quedar abierta a la disputa durante las próximas semanas.
A eso habrá que sumar otro desafío para ambos espacios: movilizar a quienes no participaron de la primera vuelta.
El balotaje reproducirá, aunque con un nuevo protagonista del bolsonarismo, la fuerte polarización que caracteriza a Brasil desde hace varios años.
Lula representa al Partido de los Trabajadores y buscará defender la continuidad de su actual administración. Flávio Bolsonaro llega como principal expresión de la derecha y ha planteado una agenda orientada a mayor disciplina fiscal, privatizaciones y reducción de impuestos, además de una política de seguridad más dura.
El costo de vida, la seguridad, la situación fiscal y los casos de corrupción estuvieron entre los principales temas de una campaña que ahora entra en su etapa definitiva.
La elección también tendrá impacto regional. Brasil posee alrededor de 214 millones de habitantes, es la principal economía latinoamericana y sus decisiones económicas y diplomáticas tienen incidencia directa sobre el Mercosur y sobre países vecinos como Argentina.
El calendario del Tribunal Superior Electoral establece oficialmente el domingo 25 de octubre como fecha para la segunda vuelta presidencial. La votación se desarrollará entre las 8 y las 17, según el horario de Brasilia.
La primera vuelta dejó una certeza y abrió todas las demás discusiones: Flávio Bolsonaro llega al balotaje después de haber obtenido 56,1 millones de votos y una ventaja superior a los dos millones sobre Lula, pero la Presidencia todavía deberá resolverse nuevamente en las urnas.
El 25 de octubre, Brasil tendrá que elegir entre la continuidad de Lula o el regreso del bolsonarismo al Palacio del Planalto, esta vez encabezado por Flávio Bolsonaro.