La ministra de Trabajo de Tierra del Fuego, Sonia Castiglione, cuestionó las herramientas que ofrece la reforma laboral para reducir personal y describió un escenario provincial “bastante preocupante”, con dificultades que se extienden desde la industria y la construcción hacia el comercio y los servicios.
En FM La Isla, sostuvo que la normativa beneficia estrategias empresariales para disminuir las plantas de trabajadores de una manera “más barata”. Sin embargo, aclaró que no todos los empleadores actúan igual y que muchos intentan sostener los puestos antes de acordar desvinculaciones.
“Sería muy injusto meter a todos en una bolsa”, expresó. Según explicó, en buena parte de los acuerdos que llegan al Ministerio las empresas procuran ofrecer al trabajador lo máximo que pueden afrontar.
Sobre el conflicto con Mirgor, aseguró que la cartera laboral intervino con las herramientas disponibles, incluidas conciliaciones obligatorias de oficio, para proteger puestos ante “decisiones empresariales que nos parecían realmente temerarias”. También mencionó diferencias por la aplicación del banco de horas y remarcó que los acuerdos dependen de las negociaciones entre la empresa y los sindicatos.
Castiglione advirtió que la caída industrial y de la construcción genera un efecto dominó sobre toda la economía. Los menores ingresos repercuten en transportistas, servicios de limpieza, comedores, corralones, comercios y restaurantes, porque las familias reducen sus consumos.
La dificultad más grave, señaló, aparece cuando una persona pierde su puesto: “No consigue otro fácilmente, ni hablar del mismo rubro”. Aunque tener un oficio o conocimientos técnicos puede mejorar las posibilidades, sostuvo que “el problema es que no hay trabajo, no hay economía”.
A ese escenario se suman los jóvenes que buscan su primera oportunidad y los estudiantes que necesitan ingresos para sostenerse o ayudar a sus familias. La ministra vinculó la falta de oportunidades con el crecimiento de las ferias, la venta callejera y las actividades por cuenta propia.
También confirmó denuncias por trabajo sin registrar y salarios pagados tarde o en cuotas. Explicó que algunos empleadores atraviesan problemas reales de facturación, aunque también existen aprovechamientos. “En algunos casos hay algunos vivillos y en otros casos es real la situación”, señaló.
Respecto del seguimiento estadístico, indicó que trabajan con datos del INDEC y del IPIEC, además de registros internos del Ministerio que sirven como referencia, pero no tienen una metodología estandarizada para su publicación. Su diagnóstico fue contundente: “El empleo sigue bajando”.
En el sector público, ubicó el principal retroceso en las dependencias nacionales que funcionan en la provincia, especialmente por la no renovación de contratos.
Como respuesta, destacó capacitaciones para mucamas y mozos, formación en acuicultura y cursos de topografía en Tolhuin y Río Grande, además de herramientas para preparar currículums y buscar empleo. Explicó que el objetivo es atender demandas concretas de personal, aunque la escasez de puestos continúa siendo el principal obstáculo.