Raúl von der Thusen, quien anunció nuevas gestiones para conseguir descuentos del 50% en los pasajes de los residentes fueguinos. La propuesta no es nueva. Forma parte de una sucesión de reclamos que el dirigente viene protagonizando desde hace casi una década, sin que las principales demandas de los pasajeros hayan encontrado una solución sostenida.
Los antecedentes periodísticos se remontan, al menos, a octubre de 2017, cuando Von der Thusen, entonces concejal, viajó a Buenos Aires para reunirse con autoridades de Aerolíneas Argentinas. En aquella oportunidad reclamó que los vuelos de Río Grande llegaran a Aeroparque en lugar de Ezeiza y planteó las diferencias de tarifas con Ushuaia.
En 2021 volvió a solicitar una reunión con la empresa y reclamó una tarifa subsidiada. En esa oportunidad aseguró que una gestión realizada en 2018 había permitido modificar temporalmente el aeropuerto de destino, aunque reconoció que posteriormente la situación había retrocedido.
Durante 2023, la actividad política alrededor del tema se intensificó. Von der Thusen impulsó desde el Concejo Deliberante un pedido al Congreso para establecer descuentos del 50% para residentes, viajó a Buenos Aires para entregar la documentación y anunció conversaciones con Flybondi y JetSMART para explorar nuevas alternativas de conectividad.
También anticipó que, al asumir como legislador provincial, promovería el reconocimiento de Tierra del Fuego como provincia aerodependiente.
Los años pasaron y los reclamos continuaron. En 2024 volvió a cuestionar la exclusión de Río Grande de promociones tarifarias y anunció nuevas presentaciones ante las autoridades nacionales.
En marzo de 2026 presentó un proyecto de declaración en la Legislatura para reconocer la aerodependencia provincial e instar a las autoridades nacionales a impulsar una tarifa diferencial. Sin embargo, la iniciativa no establecía por sí misma ningún beneficio para los pasajeros.
La contradicción política aparece al comparar los anuncios con la situación actual. El propio Von der Thusen reconoció este octubre que lleva once años planteando los mismos problemas. Según sus declaraciones, Río Grande continúa con vuelos de madrugada, frecuencias insuficientes y pasajes que pueden alcanzar valores difíciles de afrontar para las familias.
El nuevo pedido de un descuento del 50% vuelve así a instalar una propuesta que ya había sido presentada en 2023 y retomada formalmente en 2026, pero que todavía no se traduce en una tarifa permanente para los residentes.
Es cierto que la programación de vuelos y las tarifas dependen principalmente de decisiones nacionales y de las compañías aéreas, y no de un concejal o legislador provincial. Pero esa limitación de competencias también obliga a distinguir entre reclamar públicamente, realizar gestiones y conseguir resultados concretos.
Después de tantos años, el balance político no puede medirse únicamente por la cantidad de reuniones, notas enviadas, proyectos presentados o entrevistas concedidas. Debe medirse también por los cambios efectivos que experimentaron los pasajeros de Río Grande.
Y en ese terreno persisten los problemas que el propio dirigente denuncia desde hace años.
La conectividad aérea es una necesidad real para una ciudad insular, especialmente para quienes deben viajar por razones de salud, trabajo o estudio. Precisamente por eso, merece respuestas que vayan más allá de la reiteración de anuncios.
Casi una década después de sus primeras gestiones documentadas, Von der Thusen continúa reclamando las mismas soluciones. Para los vecinos de Río Grande, el desafío sigue siendo convertir las promesas de conectividad en vuelos accesibles, suficientes y en horarios razonables.