Federico Sciurano puso un límite a su participación en el armado electoral que atribuye al gobernador Gustavo Melella. “Yo no voy a trabajar para que Walter Vuoto sea gobernador, no hay ninguna posibilidad que eso pase”, afirmó al aire de FM La Isla, al explicar las diferencias que mantiene con ese proyecto político.
El legislador sostuvo que esa posición ya había sido conversada con el mandatario y que no representa una novedad para quienes conocen su postura. “Gustavo tiene un proyecto político para el año que viene que no es el mío”, señaló. En ese marco, vinculó parte de los desacuerdos actuales con los movimientos y las alianzas que empiezan a definirse hacia las elecciones de 2027.
La distancia electoral también apareció atravesada por el deterioro de la convivencia dentro de FORJA. “La relación en este momento no es buena”, reconoció Sciurano, quien cuestionó la forma en que se modificó el dictamen de financiamiento educativo en cuya elaboración había participado.
Según explicó, tomó conocimiento de los cambios cuando se sentó a la mesa, a través de su propio bloque. Para el legislador, ese episodio afectó una condición central del trabajo político: “Cuando vos estás en esta actividad la confianza es fundamental”.
El malestar de Myriam Martínez también formó parte de la conversación. Cuando el periodista le señaló que la legisladora estaba muy enojada, Sciurano respondió: “Somos dos entonces”. La frase expuso que la tensión alcanzaba a ambos integrantes de la bancada.
Pese a ese escenario, evitó anunciar una ruptura formal. Consultado sobre la posibilidad de llegar al 17 de noviembre con un bloque unipersonal o un interbloque, dejó abierta la respuesta: “En la provincia o en la Argentina actual, el 17 de noviembre puede pasar de todo”. Sobre las diferencias internas, anticipó que “ya llega el momento de hablar de esto”.
Sciurano también relativizó el lugar que ocupa esa discusión entre sus prioridades. “El bloque me termina apareciendo un tema menor”, expresó, al sostener que está concentrado en las decisiones que debe tomar frente a los problemas de la provincia.
Respecto del financiamiento educativo, defendió su participación en las comisiones y en la redacción de una propuesta. “Mi intención siempre fue votar una ley de financiamiento”, aseguró, aunque aclaró que su posición contraria al dictamen responde a los efectos que considera que tendría su aplicación.
“Creo que es un error”, afirmó sobre el texto debatido. A su entender, el daño que podría provocar sería mayor que sus beneficios, y sostuvo que esa evaluación explica su rechazo, más allá de las diferencias políticas dentro de FORJA.
De cara al próximo año, ratificó que tiene un proyecto y voluntad de continuar en la actividad, pero evitó precisar si buscará nuevamente una banca u otro cargo. “Yo tengo vocación con esta actividad”, expresó, y planteó que pretende participar de una construcción política que ayude a mejorar las condiciones actuales.