El contador Gabriel Clementino, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Río Grande, puso en discusión las prioridades del FAMP y reclamó que los recursos generados por la industria fueguina se destinen a sostener comercios, recuperar puestos de trabajo y desarrollar infraestructura productiva en la zona norte.
En declaraciones a FM del Pueblo, cuestionó los anuncios de inversiones para la construcción de plazas en Ushuaia mientras Río Grande enfrenta un deterioro sostenido de su actividad económica.
“Otros días hubo anuncios de que iban a hacer plazas en Ushuaia. Me parece que es una falta de visión”, sostuvo, y agregó: “Me parece una visión equivocada que se puede revertir”.
El planteo cobra mayor relevancia frente al financiamiento anunciado de casi $2.500 millones del FAMP para espacios recreativos en Ushuaia, una asignación que abre interrogantes sobre las prioridades de un organismo creado para impulsar la diversificación productiva.
“Sería bueno que se invierta en Río Grande”, reclamó Clementino, al recordar que una parte importante de los recursos proviene de la actividad industrial instalada en la ciudad.
También señaló las desigualdades históricas en infraestructura: “Acá las regalías petroleras salieron de la zona norte. Acá el puerto, a los que les falta el puerto es a la zona norte”, expresó.
Uno de los momentos más preocupantes de la entrevista llegó cuando Clementino dimensionó el deterioro del mercado laboral riograndense.
“Hoy estamos hablando de tener por lo menos 12.000 desocupados que antes estaban ocupados y hoy están en una situación precaria”, afirmó.
El dirigente explicó que muchas de esas personas sobreviven mediante changas o actividades informales, luego de haber perdido sus fuentes laborales. La cifra corresponde a una estimación expuesta por Clementino y no a un registro oficial de desocupación.
A este escenario sumó otra advertencia: 250 trabajadores de la firma BGH podrían quedarse sin sus contratos el próximo mes, según la información mencionada por el vicepresidente de la Cámara de Comercio.
Remarcó que el problema no afecta únicamente a las fábricas, sino también a los comercios y a toda la estructura de servicios vinculada con la industria: transporte, logística, mantenimiento, seguridad privada, imprentas y gastronomía.
“Uno cuando ve a los chicos, los jóvenes, buscando trabajo desesperadamente para tener alternativas para estar acá en Río Grande y vivir en Río Grande, la verdad les genera tristeza, pero también les genera preocupación”, manifestó.
Clementino respaldó la iniciativa del legislador Federico Sciurano para declarar la emergencia económica, comercial y de empleo en Río Grande y Tolhuin, aunque insistió en que la declaración debe traducirse en medidas concretas para sostener empresas y preservar fuentes laborales.
También reclamó al Gobierno provincial mayor compromiso con la situación de la ciudad y pidió que las discusiones políticas no impidan avanzar con soluciones.
“Lo importante es buscar gente que quiera colaborar y no gente que quiera gritar”, expresó.
Finalmente, lanzó una advertencia sobre las consecuencias de prolongar la crisis sin respuestas estructurales: “No queremos ser acá a cinco años, esto sigue igual, y esto sigue igual, es una ciudad fantasma”, sostuvo, con una expresión que refleja su preocupación por el futuro de Río Grande.
El planteo deja una contradicción que merece respuestas: mientras miles de trabajadores atraviesan la pérdida de sus empleos y numerosos comercios intentan sobrevivir, el FAMP destina recursos millonarios a espacios recreativos.
La discusión no es si Ushuaia necesita plazas, sino qué prioridad deberían tener las inversiones productivas y la recuperación del empleo en una provincia que cuenta con un fondo específicamente creado para diversificar su economía.