El empresario turístico de Ushuaia y presidente de FEDECATUR, Ángel Brisighelli, expresó su preocupación por la escalada del conflicto en el Puerto y sostuvo que los perjuicios alcanzan a cada vez más sectores. Sus declaraciones a FM Provincia apuntaron tanto a los bloqueos como a la falta de respuestas de las autoridades responsables de resolver la disputa.
“El daño es cada vez más grande”, afirmó. Según explicó, las restricciones al ingreso de camiones también afectaron la operación de un portacontenedores y la contratación de estibadores, ampliando el impacto que hasta ahora venía señalando el sector turístico.
Brisighelli defendió la posición de las cámaras empresariales frente a la intervención nacional. “Nosotros no tomamos partido por ninguna de las dos partes”, sostuvo, y planteó que su prioridad es que la terminal funcione y preste servicios a sus usuarios.
Para el dirigente, la salida requiere una negociación entre el Gobierno nacional y el provincial. Cuestionó que las medidas perjudiquen a terceros que, según afirmó, no tienen capacidad para resolver el conflicto político.
También aseguró que, después de una reunión inicial con el gobernador, no obtuvieron nuevos encuentros por este tema y que tampoco encontraron respuestas positivas a las gestiones realizadas ante autoridades nacionales. “Pareciera que nadie está haciendo nada, honestamente”, expresó.
Su principal advertencia estuvo dirigida al futuro de la actividad: explicó que la programación de los cruceros difícilmente pueda modificarse durante la temporada en curso, pero que los inconvenientes pueden influir en las decisiones sobre los próximos años.
En ese sentido, sostuvo que Ushuaia tiene ventajas operativas frente a los puertos chilenos, aunque los costos derivados del conflicto podrían reducirlas y favorecer otros destinos. Advirtió, además, que una empresa que traslade su operación puede resultar muy difícil de recuperar.
“Es mucho más caro recuperar un cliente que conseguir uno nuevo”, señaló, al explicar que las decisiones de las compañías pueden tener consecuencias que se prolonguen más allá de una temporada.
El empresario vinculó esa preocupación con el empleo turístico provincial. “Estamos cuidando esos 12.000 puestos de trabajo”, afirmó, en referencia a las fuentes laborales que el sector busca preservar.
Sobre el intercambio del sábado en las oficinas portuarias, Brisighelli dio una versión diferente de la difundida por los trabajadores: sostuvo que los empresarios habían ido a conversar con Roberto Murcia, no a mantener una reunión con los manifestantes. Añadió que anteriormente habían ofrecido un encuentro reducido en la sede de la cámara, pero que, según su relato, no recibieron una confirmación.
Por otra parte, señaló que persisten dudas sobre la operatoria de los catamaranes ante el aumento del movimiento de cruceros. Indicó que no veía novedades recientes en ese muelle, aunque reconoció trabajos de recambio de defensas en el Puerto.
“Es bastante pesimista la visión a futuro”, expresó al describir las perspectivas del sector mientras continúa el conflicto.