Desde La Pampa hasta la Patagonia, cámaras de comercio e industria alertan por un panorama que se agrava mes a mes: el consumo no repunta y el poder adquisitivo sigue en caída libre. La situación llevó a que muchas empresas no tengan liquidez suficiente para afrontar los compromisos salariales de mitad de año.
En respuesta a este panorama, algunas entidades comenzaron a ofrecer líneas de crédito específicas para el pago de aguinaldos. El Banco de La Pampa fue uno de los primeros en activar una herramienta de asistencia con condiciones accesibles para brindar liquidez inmediata a empleadores locales.
La medida fue el resultado de una reunión entre autoridades del banco y referentes del sector empresarial, quienes además presentaron una serie de propuestas adicionales: entre ellas, créditos con tasas bonificadas para mejoras en infraestructura, tecnología y logística de comercios y pymes.
Por su parte, el Banco Galicia también lanzó productos financieros orientados a aliviar la carga salarial de las pymes, y en paralelo, ofrece beneficios para los trabajadores que cobran sus haberes en esa entidad.
La caída del consumo durante el último año fue el golpe más duro para las pequeñas y medianas empresas. Recién en abril, algunos indicadores mostraron una tenue señal de recuperación, pero la mejora fue mínima. Según la consultora Scentia, el consumo masivo creció apenas un 0,1% interanual, aunque las ventas en supermercados siguieron cayendo (-3%).
Incluso gigantes como La Anónima no escaparon al impacto: la cadena de supermercados registró una caída del 4% en su facturación anual y un desplome del 8,5% en la cantidad de tickets emitidos, es decir, menos clientes pasando por la caja.
Desde el Gobierno Nacional se muestran moderadamente optimistas y aseguran que la tendencia negativa "comenzó a cambiar", aunque reconocen que será un proceso lento. En tanto, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que si bien en abril las ventas minoristas pymes crecieron 3,7% interanual, cayeron 1,8% respecto a marzo, mostrando que el repunte todavía es muy frágil.
Con este escenario, las pymes se encuentran en una encrucijada: necesitan sostener el empleo, afrontar sus obligaciones y no cortar la cadena de pagos, pero sin un auxilio financiero concreto, muchas corren el riesgo de no poder pagar los aguinaldos en tiempo y forma.