Yohana Muñoz, vecina de la ciudad de Río Grande, publicó en sus redes sociales un desgarrador mensaje donde relata el difícil momento que atraviesa junto a su hija de 3 años. Desde hace casi dos meses, ambas quedaron sin hogar tras una denuncia que derivó en el retiro del medidor de gas en su departamento ubicado en los edificios de Chacra 2.
Según su relato, la situación comenzó cuando, tiempo atrás, una parte de su vivienda se incendió. A pesar del susto, los bomberos revisaron la instalación, constataron que no había pérdidas de gas y autorizaron a Yohana a seguir habitando el lugar. “Todo estaba en orden y sin deudas”, aclaró. Sin embargo, una persona que trabaja en una oficina gubernamental instalada en la planta baja del edificio hizo una denuncia ante Camuzzi por una supuesta pérdida de gas, sin consultar a los vecinos.
La empresa, siguiendo su protocolo de seguridad, retiró el medidor. Solo tres viviendas fueron afectadas por la medida, y Yohana fue la única que no tenía recursos para afrontar una renovación de la instalación.
“Soy mamá soltera, sin trabajo fijo, viviendo de changas. Esa denuncia me arruinó la vida”, escribió. Durante un mes intentó resistir, calefaccionándose con un caloventor y un horno eléctrico, hasta que la instalación eléctrica colapsó y se quemó la térmica. Desde entonces, no pudo volver a vivir allí.
En su descargo, Yohana expone una realidad invisibilizada por muchos: “No tengo recursos, ni familia que me respalde, salvo mi hija. Perdí a mis padres, crío sola a mi hija, sin ayuda económica ni de cuidado. Siempre trabajé, pero esto me sobrepasó. Estoy rota. Solo Juana, mi nena de 3 años, impide que yo no esté muerta”.
La joven madre también denunció la falta de respuestas estatales: “Fui al municipio, busqué ayuda en puesteros, y nadie puede hacer nada. El gobierno da cursos de salud mental, pero en la práctica no ejercen nada”.
Hoy, su único pedido es poder volver a vivir dignamente con su hija. Necesita juntar tres millones de pesos para renovar la instalación de gas y recuperar su hogar. “No tengo un sueldo estable ni una red de apoyo. Solo tengo a mi hija y ganas de seguir, aunque cada vez cueste más”, concluyó.