

Dachary advirtió que los dichos de Lamelas no solo contradicen el principio de neutralidad de Estados Unidos respecto a la cuestión Malvinas, al reconocer la administración británica de las islas, sino que además ofenden al país al calificar de corruptos a gobernadores que mantienen relaciones con China. “Lo que dijo rompe con la neutralidad y se alinea con intereses geopolíticos que dañan nuestra soberanía”, afirmó.
El funcionario fueguino recordó que los únicos poderes legítimos sobre las Islas Malvinas son las autoridades nacionales y de Tierra del Fuego, y cuestionó el silencio del gobierno nacional frente a expresiones que consideró “gravísimas”. También lamentó que solo cinco gobernadores hayan repudiado públicamente al diplomático estadounidense, entre ellos Gustavo Melella.
Además, Dachary denunció que Lamelas “promete venir a condicionar la justicia argentina” y criticó su frase sobre Cristina Fernández de Kirchner —“reciba la justicia que bien merece”— como una amenaza al sistema judicial nacional. “Esto no lo hace ni siquiera un embajador. Es la actitud de un interventor extranjero que busca boicotear nuestra autonomía institucional”, advirtió.
En otro tramo de la entrevista en FM Del Pueblo, se refirió a la actual competencia con Chile en torno al posicionamiento austral. Restó dramatismo a las declaraciones del presidente Gabriel Boric sobre Puerto Williams, aunque llamó a “hacer bien la tarea” desde Argentina para sostener el desarrollo de Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida. “Ushuaia tiene décadas de ventaja y potencial. Lo inteligente sería complementarnos, no confrontar”, dijo.
Por último, cuestionó la falta de avances en la construcción del puerto de Río Grande, un proyecto que lleva tres años esperando una aprobación técnica. “La postergación no es técnica, es política. No se puede aceptar que se siga demorando una obra estratégica para la provincia”, concluyó.
Dachary adelantó que desde la provincia se analiza impulsar la declaración de “persona no grata” para Lamelas, mientras crece el malestar por la pasividad del gobierno nacional. “Lo que está en juego es la soberanía. No importa de qué país venga el embajador, nadie puede venir a decidir por nosotros”, sentenció.