

La carrera fue un festival de estrategia, sobre todo con el clima cambiante que obligó a los equipos a alternar neumáticos. En ese contexto, Colapinto mantuvo un ritmo sólido y evitó errores, lo que le permitió avanzar posiciones y quedar al borde del top ten. Su compañero Pierre Gasly no pudo encontrar la misma consistencia, confirmando las dificultades estructurales que arrastra Alpine.
Oscar Piastri y Lando Norris, mientras tanto, sostuvieron el protagonismo de McLaren, que atraviesa un momento de superioridad técnica tanto en el campeonato de pilotos como en el de constructores. Max Verstappen, ídolo local, intentó hacerse fuerte en casa, aunque Red Bull no logró imponer el dominio absoluto de temporadas anteriores.
Ferrari y Mercedes siguen siendo animadores intermitentes, pero sin la contundencia suficiente para pelear rueda a rueda con los de Woking. En la zona media, cada unidad se vive como un triunfo, y allí es donde Colapinto y Alpine saben que deberán dar el salto para transformarse en protagonistas.
Más allá del resultado, el 11° puesto en Zandvoort deja una señal alentadora: Colapinto empieza a acercarse al objetivo de puntuar en la máxima categoría. Un paso más firme en el camino del argentino que sueña con escribir su nombre entre los grandes de la Fórmula 1.