La consultora W presentó su nuevo informe sobre cómo está compuesta la sociedad argentina en 2025, y los datos muestran un cambio importante: hay menos hogares pobres, más familias que lograron salir de ese nivel, y una clase media que sigue bajo una fuerte presión económica.
Según el estudio, el ingreso promedio de un hogar argentino es de $2.800.000 mensuales, pero la diferencia entre los distintos sectores sociales es enorme.
La mayor novedad de este trimestre aparece en la base de la pirámide:
Son las familias que no llegan a los $1.180.000 al mes. Aunque sigue siendo un número muy alto —casi 1 de cada 4 hogares— hay una leve mejora respecto al trimestre anterior.
Pasó del 24% al 28% y reúne a quienes ganan alrededor de $1.850.000. No son pobres, pero tampoco llegan a ser clase media. Su ingreso mejoró por algunos aumentos y cierta recuperación del empleo, pero viven ajustados.

El informe divide a los hogares según su ingreso mensual. Estos son los pisos de cada categoría:
Clase media baja: desde $2.050.000 por mes.
Clase media alta: desde $3.700.000.
Clase alta: desde $7.000.000, con un promedio de $12.000.000.
Esto significa que una familia tipo necesita superar los $2 millones por mes apenas para entrar en el primer escalón de la clase media. Y muchos hogares están justo en esa línea: cualquier atraso salarial los empuja otra vez hacia abajo.
Guillermo Oliveto resumió la situación con una frase que lo dice todo:
“¿Cómo va el consumo? Depende: ¿cuál consumo?”
La clase alta mantiene su ritmo: autos y viajes al exterior crecieron más del 50% frente al año pasado.
La clase media alta logró estabilizarse, pero sin margen para cometer errores económicos.
La clase media baja y la clase baja superior viven en la “cultura del no”:
no hay plata para salidas, ropa, compras grandes ni gastos semanales.
En los supermercados, el consumo cayó un 5,1% anual, con fuertes bajas en bebidas y alimentos.
La clase baja en pobreza depende casi por completo de la asistencia estatal y está limitada a lo básico.

La pirámide social de 2025 muestra un movimiento leve pero importante: menos hogares dentro de la pobreza y más familias que logran salir del fondo. Sin embargo, casi la mitad de la población vive entre el ajuste y la incertidumbre, mientras que los sectores más altos continúan ampliando su capacidad de consumo.