Según fuentes citadas por medios internacionales, el operativo comenzó mucho antes del 3 de enero de 2026. Desde agosto del año pasado, agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) operaron en Venezuela de forma clandestina con un objetivo claro: obtener “datos extraordinarios” sobre la vida cotidiana y movimientos de Maduro.
Parte fundamental de esa estrategia consistió en reclutar a un informante ubicado dentro del propio gobierno venezolano, una persona que formaba parte del círculo más cercano del mandatario. Ese colaborador facilitó información precisa sobre los hábitos, ubicaciones y movimientos de Maduro y su esposa, datos que resultaron cruciales para planificar el asalto con precisión milimétrica.
Además de la inteligencia humana, la CIA complementó la vigilancia con drones furtivos y otras plataformas de reconocimiento, lo que permitió mantener un seguimiento casi continuo del patrón de vida del líder venezolano en sus últimos meses en el poder.
La misión, bautizada como “Resolución Absoluta”, combinó el trabajo de la CIA con la ejecución directa de la Delta Force, una unidad élite del Ejército de Estados Unidos especializada en operaciones de alto riesgo.
Los detalles de la coordinación aún emergen con cuentagotas, pero se sabe que la operación fue perfectamente sincronizada: las defensas chavistas quedaron inutilizadas desde el inicio y las fuerzas especiales ingresaron directamente al compuesto fortificado de Maduro en Caracas, donde sorprendieron al presidente y a su esposa durante la noche.
Una vez dentro, los comandos avanzaron con rapidez y precisión hasta localizar y capturar a Maduro y Flores, quienes fueron trasladados inmediatamente bajo custodia estadounidense. El uso de la inteligencia obtenida por la CIA fue clave para que esta captura ocurriera sin que el principal objetivo escapara a un búnker secreto o fuera alertado con antelación.
Desde Mar-a-Lago, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió el operativo como “extraordinario” y destacó la coordinación entre las distintas agencias de seguridad e inteligencia estadounidenses. El mandatario también advirtió que su país está “listo para una segunda ola de acciones” en Venezuela si fuese necesario.
Trump publicó imágenes del momento posterior a la captura, incluyendo una fotografía del líder venezolano esposado abordando el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, donde posteriormente fue trasladado junto a su esposa hacia territorio estadounidense.
Lo que hasta hace apenas unas semanas parecía una hipótesis remota, terminó convirtiéndose en una realidad histórica: la agencia de inteligencia más poderosa del mundo logró infiltrarse en el entorno más íntimo de uno de los líderes más protegidos de la región, proporcionando a las fuerzas especiales la ventaja estratégica necesaria para ejecutar una captura que reconfigura el mapa político y geopolítico en América Latina.
El impacto de este operativo seguirá generando debates, reacciones y consecuencias en la diplomacia internacional en los próximos días, semanas y meses, mientras Venezuela afronta un nuevo capítulo en su historia contemporánea.