En el texto, el prestigioso medio advierte que la captura de Nicolás Maduro y el despliegue bélico en el Caribe colocan a Estados Unidos al borde de una crisis internacional de consecuencias imprevisibles.
La editorial reconoce el carácter autoritario del gobierno venezolano y enumera las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de Maduro, documentadas incluso por Naciones Unidas. Sin embargo, sostiene que ninguno de esos antecedentes justifica una acción militar unilateral, y mucho menos sin autorización del Congreso estadounidense ni respaldo de organismos internacionales.
Según el Times, Trump empujó a Estados Unidos a una situación extrema sin ofrecer una justificación clara. La Constitución norteamericana es explícita: cualquier acto de guerra debe contar con la aprobación del Congreso, algo que el presidente decidió eludir. Para el diario, esta omisión convierte la ofensiva en abiertamente ilegal, incluso bajo los estándares internos de Estados Unidos.
El medio recuerda que, aun en intervenciones cuestionadas como la invasión a Irak en 2003, el gobierno de George W. Bush buscó —y obtuvo— aval legislativo. Trump, en cambio, ni siquiera intentó ese camino, lo que refuerza la gravedad institucional del episodio.
La editorial desmonta uno de los principales argumentos del gobierno estadounidense: la supuesta lucha contra el narcotráfico. El Times señala que Venezuela no es un productor relevante de fentanilo, ni el principal origen de la cocaína que llega a Estados Unidos. De hecho, gran parte de esa droga tiene como destino Europa.
Además, subraya una contradicción política contundente: mientras Trump ordena ataques letales bajo la sospecha de narcotráfico, indultó a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras condenado por liderar una red de tráfico de drogas.
Para el diario neoyorquino, la explicación real de la ofensiva se encuentra en la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, que reivindica sin ambigüedades la Doctrina Monroe y la “preeminencia estadounidense” sobre América Latina. En ese marco, Venezuela aparece como el primer experimento de un renovado imperialismo regional, basado en el uso de la fuerza y la imposición unilateral.
El Times advierte que este accionar sienta un precedente peligroso, ya que legitima a potencias como China o Rusia a intervenir militarmente en sus zonas de influencia bajo argumentos similares.
Uno de los pasajes más duros de la editorial apunta a las consecuencias humanitarias de los ataques. El diario denuncia que fuerzas estadounidenses mataron personas sin juicio ni defensa, violando las Convenciones de Ginebra y tratados internacionales de derechos humanos.
Cita un episodio particularmente grave: un segundo ataque contra una embarcación ya destruida, que terminó con la muerte de dos marineros que no representaban amenaza alguna. “Lo que separa la guerra del asesinato es la ley”, remarca el texto citando a un exabogado del ejército estadounidense.
Más allá de la legalidad, el New York Times sostiene que la ofensiva no responde a los intereses estratégicos de Estados Unidos. Advierte sobre un posible escenario de caos en Venezuela, con grupos armados activos, tensiones internas en las Fuerzas Armadas y un eventual recrudecimiento de la violencia que podría impactar en los mercados energéticos, los flujos migratorios y la estabilidad regional.
Incluso plantea que la captura de Maduro no garantiza una transición democrática, ni la llegada al poder de la oposición encabezada por María Corina Machado.
La editorial concluye con una acusación política de alto voltaje: Trump está traicionando su propio discurso. Como candidato, criticó la guerra de Irak y prometió no iniciar nuevos conflictos. Hoy, según el Times, abandona ese compromiso y lo hace violando la ley, con costos que podrían pagarse durante décadas.
En síntesis, el New York Times no solo cuestiona la ofensiva contra Venezuela: la presenta como un error histórico, comparable a las peores intervenciones militares de Estados Unidos, y advierte que sus consecuencias pueden ser devastadoras tanto para el pueblo venezolano como para el orden internacional.
