La decisión no es menor. Implica blanquear una realidad que ya existía en las calles, pero bajo un nuevo paradigma: menos regulación local, cero tasas adicionales y un esquema donde el precio del viaje se acuerda entre la aplicación y el usuario al momento de pedir el servicio. En otras palabras, el mercado toma el control del valor del traslado en Ushuaia.
La iniciativa fue impulsada por la concejal Marjorette Saldías (La Libertad Avanza) y contó con el acompañamiento del cuerpo legislativo, incluso de sectores que durante años sostuvieron la prohibición. Con la nueva norma, se deroga expresamente la ordenanza que impedía el transporte de pasajeros mediante plataformas digitales, junto con todo su andamiaje sancionatorio.
El punto más sensible —y el más disruptivo— está en el esquema tarifario. Uber podrá fijar el precio del viaje según disponibilidad, demanda y condiciones del mercado, y el usuario decidirá si acepta o no el valor propuesto. No habrá precios máximos, mínimos ni control municipal sobre la tarifa.
Este modelo coloca a las plataformas en una posición claramente competitiva frente a taxis y remises, cuyos valores siguen regulados por ordenanza y atados a estructuras de costos más rígidas. El resultado previsible: viajes potencialmente más baratos, mayor oferta y presión directa sobre el sistema tradicional.
A diferencia de otras ciudades del país, Ushuaia optó por un esquema mínimo de regulación. La ordenanza no crea registros municipales específicos, no impone cánones, tasas ni exigencias impositivas extra. El control se apoya en los requisitos que ya exige la propia plataforma:
Documentación del vehículo en regla
Revisión técnica obligatoria
Seguros vigentes
Cumplimiento de la normativa de tránsito
Las Empresas de Redes de Transporte deberán garantizar que solo operen conductores habilitados y que exista cobertura de responsabilidad civil y protección para los pasajeros. El servicio será exclusivamente bajo demanda digital, sin paradas fijas ni recorridos predeterminados.
La ordenanza no elimina ni modifica los regímenes vigentes de taxis y remises, pero los expone a un nuevo escenario de competencia abierta. Ambos podrán incorporarse a Uber u otras plataformas si cumplen con las condiciones exigidas, quedando en igualdad formal de condiciones frente al nuevo esquema.
El mensaje es claro: nadie queda afuera, pero nadie tiene el precio asegurado.
Durante el debate, Saldías defendió la medida como una respuesta tardía pero necesaria. “Esta es una problemática que viene desde hace años y que se venía discutiendo en este Concejo”, sostuvo. Y fue directa: “No avanzar no es una opción cuando el problema sigue vigente”.
El Departamento Ejecutivo Municipal tendrá ahora 60 días para reglamentar la ordenanza. Luego se abrirá el período de adecuación para las empresas y los conductores.
Con esta decisión, Ushuaia no solo habilitó Uber: cambió las reglas del juego del transporte urbano, dejó atrás la prohibición y apostó a un modelo donde el precio ya no lo fija el Estado, sino el mercado. El impacto real se verá en la calle, viaje a viaje.