El presidente de la Dirección Provincial de Puertos, Roberto Murcia, explicó en radio Provincia, que el hecho se produjo durante un momento de clima extremo, escenario en el que Prefectura Naval Argentina mantiene cerradas las operaciones portuarias por no estar dadas las condiciones de seguridad. “Fue una ráfaga extrema y un cabo que se cortó”, sintetizó el funcionario al referirse a lo ocurrido.
Según detalló, el desprendimiento se originó en un cabo de popa, lo que provocó que el buque, al alejarse del muelle, rozara a otra embarcación amarrada en el sector frontal. Si bien el impacto fue mayor que un simple roce superficial, Murcia aseguró que no se registraron daños estructurales ni riesgos para la navegación, y que ambas naves se encuentran en condiciones normales de operación.
Tras el episodio, Prefectura intervino de manera inmediata, se realizaron las exposiciones correspondientes ante la autoridad marítima y se iniciaron las actuaciones administrativas habituales, principalmente vinculadas a la cobertura de seguros de las embarcaciones involucradas.
Murcia remarcó además que los cabos de amarre forman parte del equipamiento propio de cada buque y que su mantenimiento y resistencia dependen de las embarcaciones, ya que están diseñados según el porte y las características técnicas de cada una. No obstante, el incidente volvió a poner en foco la complejidad operativa que enfrenta el puerto en jornadas de viento intenso y alta concentración de barcos.
Mientras se aguarda una mejora en las condiciones meteorológicas, el puerto de Ushuaia continúa funcionando bajo protocolos de seguridad reforzados, en un contexto donde cada evento climático extremo representa un desafío adicional para una terminal clave en la actividad marítima y turística del sur del país.