miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº2590

Política | 6 ene 2026

Herencia económica crítica

Balance final: más relato que resultado

La salida de Francisco Reynaldo Devita del Ministerio de Economía dejó expuesto un escenario financiero delicado en Tierra del Fuego, marcado por la falta de financiamiento, recursos al límite y un Estado provincial obligado a sostener su funcionamiento sin respaldo nacional. Tras dos años de gestión, el propio exfuncionario reconoció que varios de los objetivos centrales quedaron inconclusos, en un contexto que definió como “extremadamente complejo”.


Devita confirmó en FM Provincia, que su salida fue conversada y planificada con el gobernador Gustavo Melella y la vicegobernadora, y realizó un balance de su paso por el área económica que combinó la reivindicación de algunas políticas activas con un diagnóstico severo sobre la situación fiscal de la Provincia.


Programas exhibidos y cuestionamientos de fondo

En su balance, Devita destacó como uno de los ejes de su gestión distintas iniciativas vinculadas al consumo interno, entre ellas los acuerdos con el Banco Tierra del Fuego y la realización de ferias como Tu Mercado TDF, presentadas como herramientas para amortiguar la caída del poder adquisitivo y acompañar a emprendedores y comerciantes.

No obstante, puertas adentro del sector comercial y productivo, estas políticas fueron objeto de fuertes cuestionamientos. En los hechos, el principal esfuerzo operativo y económico recayó casi exclusivamente sobre los propios feriantes, mientras que el aporte del Estado se limitó, en la mayoría de los casos, a la cesión de espacios físicos —principalmente establecimientos educativos— en un contexto donde gran parte del año las escuelas permanecieron sin actividad regular por extensos conflictos docentes y reclamos salariales.

Además, numerosos comerciantes formalmente establecidos manifestaron su malestar por este tipo de ferias, al considerar que se desarrollaban sin controles efectivos, generando un marco de competencia desigual. Desde ese sector señalaron reiteradamente la ausencia de exigencias tributarias, habilitaciones comerciales y mecanismos de fiscalización, lo que derivó en ventas en negro y altos niveles de informalidad, sin que existiera una supervisión clara por parte del Estado.

En ese contexto, incluso algunos actores del comercio local advirtieron que lejos de fortalecer el consumo de manera sostenida, estas iniciativas terminaron profundizando tensiones con el sector formal, sin atacar los problemas estructurales de fondo: la caída real del ingreso, la falta de financiamiento y la ausencia de políticas que impulsen la actividad económica de manera estable y equitativa.


Nación: diálogo sin resultados

Uno de los puntos más críticos del balance fue la relación con el Gobierno nacional. Devita reconoció que, pese a mantener instancias de diálogo institucional, Tierra del Fuego no recibió un solo ATN ni logró aprobar ningún préstamo durante los 24 meses de su gestión.

Quedaron sin resolución créditos clave para:

  • Transición energética

  • El Hospital Regional de Ushuaia

  • Móviles policiales

  • Roleo de letras

  • El Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas

Según explicó, las gestiones nunca fueron rechazadas formalmente, pero tampoco aprobadas, dejando a la Provincia sin herramientas financieras para afrontar obras, inversiones o aliviar la presión fiscal.


Cuentas ordenadas, pero sin margen

El exministro subrayó que no se tomó nuevo endeudamiento estructural, que las letras emitidas fueron canceladas en el mismo ejercicio y que la deuda provincial se mantiene en niveles similares a los de 2017, en torno a los 230 millones de dólares.

No obstante, advirtió que la ausencia de financiamiento externo obligó al Estado provincial a absorber gastos que antes eran cubiertos por Nación, como obra pública, mantenimiento de infraestructura, programas sociales y subsidios.

“El problema no es la deuda, sino la falta de ingresos”, sintetizó, al señalar que los recursos crecieron apenas por encima de la inflación, mientras las demandas salariales y operativas continuaron presionando las cuentas públicas.


Infraestructura exigida y ajustes inevitables

Devita también reconoció las dificultades para sostener hospitales, escuelas y edificios públicos sin asistencia nacional ni acceso a créditos, y explicó el recorte en el subsidio al gas envasado por la fuerte retracción del aporte nacional, que pasó de cubrir el 50% a menos del 15%.

Afirmó que la Provincia intentó compensar ese recorte, pero admitió que no fue posible sostener el esquema original, lo que obligó a aplicar ajustes y refuerzos puntuales.


Un diagnóstico sin eufemismos

En su análisis final, el exministro describió una economía provincial tensionada, atravesada por la caída del consumo, el cierre de pymes, la pérdida de empleo y una industria con baja capacidad operativa. Reconoció que el escenario es complejo a nivel nacional, pero remarcó que Tierra del Fuego enfrenta la crisis sin auxilio externo y con recursos cada vez más acotados.

La salida de Francisco Reynaldo Devita deja así una herencia económica crítica para la nueva conducción del Ministerio, que deberá administrar un escenario de alta fragilidad fiscal, con escaso margen de maniobra y la urgencia de sostener salarios, servicios esenciales y el funcionamiento básico del Estado.

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