miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº2590

Generales | 6 ene 2026

“SI UNA PROVINCIA QUIEBRA, EL GOBERNADOR DEBE

La gestión de Melella bajo la advertencia de Néstor Kirchner

El complejo escenario financiero por el que atraviesa Tierra del Fuego vuelve a poner en el centro del debate una antigua advertencia sobre las consecuencias políticas y legales de las crisis provinciales.


USHUAIA.- Un antiguo postulado que marcó el pulso de la política nacional a finales de la década del 90 ha vuelto a cobrar vigencia en el actual panorama fueguino. Aquella premisa sostenida por Néstor Kirchner, que vinculaba la insolvencia de una jurisdicción con la rendición de cuentas de sus mandatarios ante la justicia, resuena hoy con fuerza mientras la administración de Gustavo Melella intenta contener el deterioro de sus finanzas. En aquellos tiempos, Néstor Kirchner evaluaba que "si una provincia quiebra, el gobernador debe ir preso".

En la capital fueguina, las señales de debilidad en la estructura estatal son cada vez más evidentes y difíciles de disimular. Con un margen de acción que se reduce día a día, el funcionamiento del sector público se desarrolla bajo una presión que amenaza la estabilidad institucional. La desarticulación del gabinete económico ocurrida recientemente representó un fuerte golpe que desnudó las debilidades de una gestión que, hasta hace poco, intentaba transmitir calma a pesar de los condicionamientos financieros.

Este complejo presente no responde a un evento aislado o inesperado, sino que se percibe como la culminación de un proceso de erosión prolongado. Durante un tiempo considerable, la provincia mantuvo un esquema de erogaciones crecientes que no encontró un correlato en la generación de recursos, optando por postergar las reformas estructurales necesarias para equilibrar el presupuesto.

Los argumentos que emanan desde la Casa de Gobierno en Ushuaia suelen enfocarse en el contexto macroeconómico del país, la reducción de las transferencias federales y las deudas provenientes de mandatos anteriores. Sin embargo, la tarea de conducir un distrito también exige resoluciones de fondo ante los momentos de adversidad. En este marco, el recambio total de los funcionarios de la cartera económica funcionó como un síntoma de que la narrativa oficial ya no alcanzaba para sostener el rumbo vigente.

La recuperación de aquel concepto histórico sobre la responsabilidad de los gobernadores no funciona simplemente como una frase de rigor, sino como un llamado de atención sobre las obligaciones que conlleva el ejercicio del poder. Más allá de la interpretación punitiva, el mensaje subraya que la gestión política requiere una administración eficiente de la realidad y no solo una respuesta espasmódica ante las urgencias del día a día.

Gustavo Melella se encuentra hoy en una encrucijada donde debe decidir si continuará gestionando sobre la marcha o si iniciará una transformación profunda en la conducción económica de la isla. La vigencia de aquellas palabras de Néstor Kirchner que marcaron una época sirve para recordar que los actos de gobierno generan efectos reales y que la responsabilidad por el estado de una provincia es una carga que el mandatario no puede transferir a terceros.

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