La secretaria general de SOIVA, Silvia Vidal, explicó en la TV Pública, que la situación “sigue exactamente igual que el primer día”. “Desde el 31 de octubre estamos resguardando el lugar y esperando que el dueño aparezca, aunque sea para cumplir con las indemnizaciones”, expresó. Según detalló, hay trabajadores con 20, 25 y hasta 29 años de antigüedad que quedaron sin ingresos y con serias dificultades para reinsertarse laboralmente.
El último pago completo de salarios se realizó en agosto. Con ventas autorizadas por el propio dueño se logró cubrir ese mes y solo una parte de septiembre, pero desde entonces no hubo más aportes. Octubre quedó totalmente impago y la deuda continúa acumulándose, profundizando el deterioro económico de los hogares afectados.
Para poder subsistir, los despedidos organizan una feria solidaria que funciona todos los días, de lunes a lunes. Allí ofrecen ropa, calzado, verduras, productos de perfumería y elaboraciones caseras. Sin embargo, los ingresos apenas alcanzan para cubrir la alimentación diaria. “Esto no sirve para pagar alquileres ni servicios. Solo permite comer día a día”, señaló Vidal.
A la crítica situación se suma la reducción del fondo de desempleo. Pese a las extensas antigüedades, el beneficio fue otorgado por solo ocho meses, ya que la empresa no realizó los aportes correspondientes durante los últimos cuatro meses. “Eso se lo descontaron directamente a los compañeros”, denunció la dirigente sindical.
En el plano legal, los trabajadores ya iniciaron acciones judiciales. La mayoría avanza de manera conjunta, aunque todos enfrentan la misma realidad: un telegrama de despido que ofrecía apenas el 50% de la indemnización, monto que tampoco fue abonado.
Mientras el conflicto se extiende en el tiempo y el silencio patronal se mantiene, los ex empleados de Blanco Nieve continúan resistiendo, apelando a la solidaridad y visibilizando una situación que ya lleva meses sin resolución y que refleja el deterioro del escenario laboral en la provincia.