viernes 09 de enero de 2026 - Edición Nº2592

Generales | 8 ene 2026

Enojo y Solidaridad

El silencio de OSEF que desató la reacción social

La muerte de Oscar Mauricio “Licho” Ulloa continúa generando fuertes repercusiones en Tierra del Fuego y expone, una vez más, las graves falencias del sistema de salud y de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF). Se trata de un hecho que desde RED23 Noticias dimos a conocer previamente, a partir del desesperado relato de Florencia, quien había advertido públicamente sobre la falta total de respuestas mientras la situación de salud de Ulloa se agravaba.


Durante días, la familia buscó asistencia para acceder a la medicación y al tratamiento que necesitaba con urgencia. Sin embargo, la respuesta nunca llegó. El silencio institucional y la burocracia terminaron siendo más rápidos que el sistema de salud. Ulloa falleció mientras esperaba una definición que jamás se produjo.

Resulta necesario señalar que varios medios de la provincia —portales, radios y canales de televisión— se negaron a visibilizar la situación cuando aún había margen para intervenir. Recién tras el desenlace fatal, el caso comenzó a circular masivamente, generando enojo social, indignación en redes y una reacción directa de familiares y conocidos, que incluso se manifestaron en la sede de OSEF en Río Grande.

Allí reclamaron lo mínimo esperable: que la obra social se pusiera a disposición de la familia para gestionar el traslado del cuerpo de “Licho” y de sus acompañantes, que habían quedado varados en Buenos Aires. No hubo respuestas concretas, solo excusas administrativas que volvieron a mostrar el costado más frío y deshumanizado de un sistema atravesado por la mala gestión.

El reclamo se volvió aún más contundente porque el fallecimiento de Ulloa no fue un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una espera médica que nunca fue atendida. La salud, como repiten familiares y vecinos, no puede esperar.

Frente a la ausencia del Estado y de la obra social, fue la comunidad la que volvió a dar una respuesta. A través de una campaña impulsada en redes sociales por Florencia, vecinos y vecinas realizaron aportes voluntarios que permitieron reunir más de 5 millones y medio de pesos, el monto necesario para concretar el regreso a la Isla junto a los restos de Ulloa y su familia.

La solidaridad popular logró lo que OSEF no hizo: dar una solución concreta en medio del dolor. Pero el gesto colectivo no borra la pregunta de fondo que hoy atraviesa a la sociedad fueguina:
¿cuántas muertes más serán necesarias para que el sistema deje de responder con excusas y empiece a garantizar el derecho básico a la salud?

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