Según relató en una entrevista radial por FM Provincia, todo comenzó el 21 de octubre, cuando su esposa fue internada por una complicación del embarazo denominada colestasis. De acuerdo a lo indicado por los médicos, se decidió inducir el parto tras detectar valores alterados en los análisis. Durante los primeros días de internación, Ruiz afirmó que la evolución parecía normal y que su esposa se encontraba de buen ánimo.
El 22 de octubre se inició el proceso de inducción. Con el correr de las horas, comenzaron las contracciones y finalmente fue trasladada a la sala de parto. Ruiz estuvo presente durante el nacimiento de su hijo y relató momentos de extrema tensión, ya que el bebé no reaccionó de inmediato y debió ser asistido por el equipo de neonatología antes de estabilizarse.
Tras el parto, la situación de la madre se complicó. Ruiz indicó que observó una importante pérdida de sangre y que recibió explicaciones parciales sobre un presunto desgarro uterino. Poco después, su esposa fue trasladada a terapia intensiva, mientras él permanecía en la sala de maternidad con el recién nacido.
A lo largo de la noche, según denunció, la familia recibió información contradictoria. Desde un sector del hospital les informaban que la paciente estaba estable, mientras que desde terapia intensiva les advertían que su estado era crítico. “Nos daban partes médicos cruzados, nunca nos decían la verdad”, expresó.
Durante la madrugada, la situación se agravó. Ruiz aseguró que recién entonces le informaron que su esposa había recibido transfusiones de sangre y que su estado era grave. Horas más tarde, en la mañana del 23 de octubre, fue notificado de su fallecimiento, sin que —según afirmó— se le explicara con claridad la causa de la muerte.
“Tenía 29 años, había cumplido años dos días antes. Se destruyó una familia, se destruyeron sueños”, expresó con profundo dolor. Ruiz también señaló que solicitó reuniones con el equipo médico tratante, pero que nunca fue recibido por todos los profesionales que intervinieron en el parto y la atención posterior.
Actualmente, la familia se encuentra evaluando acciones legales para determinar si existió mala praxis. “Lo único que pido es saber la verdad, saber qué pasó y por qué se fue”, sostuvo. Mientras avanza la feria judicial, el reclamo sigue siendo el mismo: respuestas claras y responsabilidades, para que —según sus palabras— “esto no vuelva a pasar”.