El presidente Javier Milei fue uno de los primeros en pronunciarse y resumió la noticia con un mensaje escueto pero contundente en sus redes sociales: “Siguen las buenas noticias. Fin”. A su festejo se sumaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno, quienes destacaron el impacto que el acuerdo podría tener en materia de exportaciones, inversiones y crecimiento económico.
Caputo calificó el entendimiento como “histórico” y afirmó que permitirá a la Argentina acceder a un mercado de más de 700 millones de personas, que representa cerca del 20% del PBI mundial. Según explicó, la Unión Europea eliminará los aranceles al 92% de las exportaciones argentinas, mientras que otro 7,5% tendrá acceso preferencial, lo que, a su criterio, fomentará el comercio, la inversión y la creación de empleo.
“Este acuerdo nivelará a la Argentina frente a países que hoy ya cuentan con preferencias comerciales con la UE, como Chile, México, Sudáfrica, Marruecos o Ucrania”, señaló el titular del Palacio de Hacienda. Además, remarcó que se establecerán reglas claras y previsibles, con procedimientos aduaneros más ágiles, reducción de inspecciones físicas y facilidades para productos perecederos.
En la misma línea, Caputo sostuvo que el tratado facilitará la integración de las PYMES a las cadenas globales de valor, generando nuevas oportunidades comerciales, mientras que los consumidores se verán beneficiados por una mayor oferta de bienes y servicios a precios competitivos.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno destacó que “todos ganamos” con el acuerdo y aseguró que traerá más comercio, más inversión y más empleo. Precisó que la firma formal se realizará el 17 de enero en Paraguay, y remarcó que el Mercosur accederá de manera preferencial a la tercera economía global, un mercado de 450 millones de personas que representa alrededor del 15% del PBI mundial.
“El 99% de las exportaciones agrícolas del Mercosur se verán beneficiadas”, subrayó Quirno, quien también afirmó que el acuerdo refleja una Argentina que “decide competir, producir y crecer con reglas claras y en libertad”.
El respaldo político al anuncio también llegó desde otros sectores del oficialismo. La senadora nacional Patricia Bullrich celebró la decisión europea y afirmó que “Argentina no para de lograr éxitos concretos para su gente”, al tiempo que destacó que el acuerdo fue aprobado luego de más de dos décadas de negociaciones.
Desde el plano institucional, el Consejo de la Unión Europea aprobó de manera provisional el acuerdo, despejando uno de los principales obstáculos para su ratificación. De concretarse, el tratado podría dar lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales.
No obstante, el camino aún no está completamente despejado. El acuerdo deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo, donde ya se anticipan resistencias: unos 150 eurodiputados advirtieron que podrían recurrir a la justicia para frenar su aplicación, lo que anticipa un nuevo capítulo de debate político y legal en el viejo continente.
Mientras tanto, el Gobierno argentino toma el avance del acuerdo como un logro propio y una señal de respaldo internacional a su estrategia económica, en un contexto de fuertes transformaciones internas y apertura comercial.