USHUAIA.- La vida cotidiana en el Barrio Caiquén de esta ciudad se ve alterada por una infraestructura que ya no garantiza la integridad física de quienes la transitan. Se trata de la segunda vía de entrada peatonal a la urbanización, una construcción de madera que hoy muestra signos de un abandono prolongado y pone en jaque la circulación segura de las familias del sector.
De acuerdo con el relevamiento de las quejas ciudadanas, el panorama es desolador. Al día de hoy, el paso cuenta con dos escalones inexistentes, mientras que un tercero permanece apenas unido al resto de la estructura por herrajes dañados y materiales que perdieron toda su firmeza debido a la humedad constante.
El foco del conflicto se sitúa exactamente al lado del refugio de transporte número 381. En una ciudad donde el clima no da tregua, especialmente con la presencia de escarcha y precipitaciones, el uso de este camino se volvió un desafío extremo para aquellos que regresan del trabajo con carga o deben movilizarse con menores de edad.
Frente a esta situación, la gente del lugar expresó su indignación por lo que consideran una falta de presencia oficial en el mantenimiento de los espacios comunes. Las críticas apuntan a la inestabilidad del terreno y al riesgo de que alguien sufra una lesión de gravedad ante el colapso de las maderas que todavía quedan en pie.
La urgencia del pedido de reparación no se limita a la comodidad, sino que tiene que ver con la inclusión básica. Los habitantes del área solicitan que las dependencias de Infraestructura y Planificación tomen cartas en el asunto para rehacer el acceso, permitiendo que todas las personas, independientemente de su capacidad motriz, puedan entrar y salir de sus casas sin exponer su salud.