martes 13 de enero de 2026 - Edición Nº2596

Generales | 13 ene 2026

ASILVESTRADOS

Los perros salvajes se convirtieron en un problema para ganadería en Tierra del Fuego

19:18 |Durante décadas, el paisaje rural de Tierra del Fuego estuvo ligado a la producción ovina. Sin embargo, ese equilibrio comenzó a romperse por la expansión de perros salvajes, convirtiéndose en un problema ambiental y productivo que avanza sobre la identidad rural fueguina.


RIO GRANDE.- En zonas de estepa y, sobre todo, de bosque fueguino, los ataques de los perros asilvestrados a todo tipo de ganado, se volvieron recurrentes. Como consecuencia, las ovejas dejaron de ser viables en amplios sectores. Esto obligó a modificar esquemas productivos históricos.

Además, el fenómeno no se detuvo allí. Con el tiempo, los ataques se extendieron también a bovinos y terneros. De este modo, la crisis dejó de ser sectorial para transformarse en estructural.

Hace poco más de una década, la provincia contaba con cerca de un millón de ovejas. Luego, esa cifra cayó de manera sostenida hasta ubicarse por debajo de las 300.000. Este descenso alteró profundamente la economía rural.

En la actualidad, la producción ovina solo resiste en la estepa abierta. En cambio, el bosque y el ecotono se volvieron refugio ideal para perros salvajes. Por eso, muchas estancias abandonaron definitivamente la actividad.

Como resultado, se produjo un cambio en el uso de la tierra. Algunas explotaciones fueron vendidas y reconvertidas a otros fines. Así, el oficio ovejero comenzó a desaparecer del paisaje cultural fueguino.

De las ovejas a los bovinos

Ante las pérdidas constantes, varios productores optaron por reemplazar ovejas por bovinos. Principalmente, se incorporaron animales de raza Hereford, mejor adaptados. No obstante, esta alternativa también presenta restricciones.

El número de bovinos en la provincia es limitado por el clima extremo. Los inviernos largos y fríos imponen un techo productivo difícil de superar. Además, los ataques de perros también alcanzan a terneros.

En muchos casos, los perros no atacan para alimentarse. Sin embargo, el estrés provoca caídas a ríos y arroyos. Así, las pérdidas indirectas se multiplican silenciosamente.

Un problema ecológico que se agrava con el tiempo

La población de perros asilvestrados se estima en unas 25.000 cabezas. Se organizan en jaurías, se reproducen sin control y evitan el contacto humano. Por eso, su manejo resulta complejo.

El bosque fueguino ofrece refugio, alimento y cobertura. Esto favorece la expansión de los perros y dificulta su control. Así, el conflicto se mantiene y se profundiza año tras año.

Mientras tanto, productores, municipios e instituciones científicas buscan soluciones. La coordinación interinstitucional aparece como una vía posible. Sin embargo, los resultados aún son incipientes.

Características de los perros salvajes y su rol en los ecosistemas

Los perros asilvestrados son animales domésticos que retornaron a la vida silvestre. Pierden el vínculo con las personas y desarrollan conductas de caza en grupo. Esto los vuelve eficientes depredadores.

Entre las ventajas ecológicas, pueden controlar poblaciones de algunas especies. También ocupan nichos dejados por grandes depredadores ausentes. En ciertos contextos, contribuyen a dinámicas tróficas.

No obstante, los impactos negativos superan los beneficios. Atacan ovejas, bovinos y terneros, alterando sistemas productivos. Además, desplazan fauna nativa y generan desequilibrios ecológicos.

Por eso, su presencia sin manejo representa un problema ambiental. El desafío es encontrar estrategias que reduzcan daños sin agravar el conflicto. El equilibrio entre conservación y producción resulta clave.

Más allá de la producción: efectos sociales y culturales

La pérdida de la actividad ovina no es solo económica. Implica el abandono de estancias, infraestructura y saberes históricos. Así, se debilita el tejido social rural.

Las generaciones más jóvenes migran hacia otras actividades. Cada vez cuesta más conseguir mano de obra para el campo. El ánimo de quienes permanecen se ve afectado.

Incluso eventos tradicionales reflejan este cambio. Exposiciones rurales que antes mostraban ovejas hoy solo exhiben bovinos. El paisaje productivo fueguino se transformó por completo.

Un desafío ambiental que exige respuestas integrales

El conflicto con los perros salvajes combina dimensiones ecológicas, productivas y sociales. No admite soluciones simples ni inmediatas. Por eso, requiere planificación a largo plazo.

El manejo responsable de poblaciones caninas aparece como una herramienta central. También lo son la prevención, la educación y el control reproductivo. De ese modo, se busca reducir impactos sin profundizar tensiones.

En el extremo sur del país, el desafío es claro. Recuperar el equilibrio entre naturaleza y producción resulta urgente. El futuro del paisaje fueguino depende de ello.

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