viernes 16 de enero de 2026 - Edición Nº2599

Nacionales | 16 ene 2026

Importación China

Caputo defiende la importación de autos chinos y profundiza el giro aperturista del Gobierno

16:22 |La política económica del Gobierno nacional vuelve a tensionar el histórico debate entre apertura de importaciones y protección de la producción nacional. Esta vez, el eje está puesto en el mercado automotor y en la decisión de habilitar el ingreso de vehículos eléctricos e híbridos (principalmente desde China) sin aranceles, una medida que el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió con firmeza y que despertó fuertes críticas desde el Congreso.


Caputo salió al cruce de los cuestionamientos del diputado Miguel Ángel Pichetto, quien alertó sobre la llegada inminente de 7.000 autos eléctricos chinos de la marca BYD, al considerar que la política oficial “destruye el trabajo argentino” y favorece a una industria extranjera altamente subsidiada.

En su defensa, el titular del Palacio de Hacienda aseguró que la apertura del mercado automotor “beneficia a todos los argentinos” y sostuvo que la discusión debe darse sobre datos concretos y no desde consignas ideológicas. Según explicó, Argentina produce actualmente solo dos modelos de autos —el Peugeot 2008 y el Fiat Cronos— y su industria está orientada mayoritariamente a la fabricación de camionetas, de las cuales el 70% se exporta.

Un acuerdo con la industria y límites al ingreso

Caputo remarcó que la importación de vehículos eléctricos e híbridos sin arancel fue acordada con la propia industria automotriz, y que el esquema tiene un límite anual de 50.000 unidades. Además, aclaró que solo la mitad de ese cupo puede corresponder a marcas chinas, lo que representa menos del 5% de los patentamientos previstos para 2025.

Desde el Gobierno sostienen que esta apertura permitió reducir los precios de los vehículos en el mercado interno, acercándolos a los valores de países vecinos, e incluso ubicándolos por debajo en algunos segmentos. A la vez, destacan que el ingreso de autos eléctricos impulsa el desarrollo de infraestructura de carga, un paso clave para futuras inversiones en movilidad sustentable.

Más oferta, menos protección

“El objetivo es que los argentinos puedan elegir entre una mayor variedad de autos, con distintas tecnologías y costos de mantenimiento más bajos”, sostuvo Caputo, quien insistió en que la medida no atenta contra la industria nacional, sino que la obliga a adaptarse a un nuevo escenario competitivo.

Sin embargo, las críticas no tardaron en escalar. Pichetto advirtió que se trata de una política comercial desfavorable para la producción local, al competir contra empresas chinas respaldadas por fuertes subsidios estatales. Además, lanzó una advertencia geopolítica: “Trump tiene razón: hay que frenar a China. El Gobierno habla de alineamiento con Occidente y Estados Unidos, pero aplica una política que va en sentido contrario”.

El legislador incluso anticipó posibles tensiones con Estados Unidos, recordando que el expresidente norteamericano ya había señalado que el libre comercio con China representa un límite estratégico.

Un modelo en disputa

La discusión trasciende el ingreso de autos eléctricos y expone con claridad el modelo económico que impulsa el Gobierno de Javier Milei: menos intervención del Estado, mayor apertura comercial y confianza en que la competencia externa discipline precios y mejore la oferta.

Del otro lado, crecen las advertencias sobre el impacto que este esquema puede tener en el empleo industrial, la balanza comercial y la capacidad productiva nacional. En un contexto de caída del consumo y fragilidad económica, la pregunta de fondo sigue abierta: ¿la apertura irrestricta moderniza la economía o acelera el debilitamiento de la industria argentina?

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