Según el análisis elaborado por la consultora Politikón Chaco en base a estadísticas oficiales, Tierra del Fuego registra una de las mayores retracciones del empleo privado formal, con caídas que superan el promedio nacional y que se concentran principalmente en el sector industrial, históricamente el principal motor del empleo en la provincia.
A diferencia de otras jurisdicciones con matrices productivas más diversificadas, la economía fueguina depende en gran medida del empleo registrado, especialmente en la industria electrónica, logística y servicios asociados. En ese contexto, la pérdida de puestos de trabajo tiene un impacto directo y casi inmediato sobre el consumo, la recaudación y la estabilidad social.
Los datos muestran que durante 2025 el empleo privado en Tierra del Fuego cayó de manera sostenida, ubicando a la provincia entre las jurisdicciones con peor desempeño del país. Esta situación se agrava por la incertidumbre que atraviesa el sector industrial, afectado por cambios en el régimen económico, caída de la demanda y un escenario macroeconómico adverso.
La consecuencia es clara: menos empleo formal, más inestabilidad laboral y mayor presión sobre las familias fueguinas, en una provincia donde el trabajo registrado es clave para sostener el entramado social.
El caso de Tierra del Fuego no es aislado, sino que se inscribe en una crisis laboral más amplia que golpea a toda la Patagonia, especialmente en su franja sur. Junto con Santa Cruz y Chubut, la provincia forma parte del grupo de distritos que acumulan las mayores pérdidas de empleo privado formal en los últimos meses.
En la Patagonia Austral, los informes estiman que se perdieron más de 26.000 puestos de trabajo formales desde fines de 2023, con una caída que supera el promedio nacional y que expone la fragilidad del mercado laboral en regiones altamente dependientes de actividades específicas como la industria, la energía y la obra pública.
Santa Cruz lidera el ranking negativo con retrocesos superiores al 15% del empleo privado, mientras que Chubut y Tierra del Fuego muestran caídas persistentes que consolidan a la región como una de las más afectadas del país.

A nivel país, el empleo privado formal atraviesa un proceso de deterioro generalizado. Solo entre junio y octubre de 2025, se perdieron más de 71.000 puestos de trabajo privados, con una caída mensual promedio del 0,3%. En total, dieciséis provincias registraron bajas, mientras que apenas un puñado logró sostener o recuperar empleo en algún período puntual.
Sin embargo, el impacto no es homogéneo. Provincias como Tierra del Fuego sienten con mayor crudeza los efectos del ajuste y la desaceleración económica, debido a su estructura productiva, su ubicación geográfica y su dependencia de sectores sensibles a los cambios macroeconómicos.

Detrás de cada número hay una realidad concreta: familias que pierden estabilidad, trabajadores que ven amenazado su futuro y economías locales que se enfrían. En Tierra del Fuego, la caída del empleo privado no solo afecta a quienes pierden su puesto, sino que repercute en todo el entramado económico y social de la provincia.
Con un mercado laboral debilitado, menor consumo interno y un horizonte incierto para sectores clave, la provincia enfrenta un desafío estructural: evitar que la pérdida de empleo se transforme en un fenómeno permanente y recuperar condiciones que permitan volver a generar trabajo formal y sostenido.
Por ahora, los datos son claros y preocupantes. Tierra del Fuego está en el centro del mapa de la crisis laboral argentina, y la recuperación sigue siendo una promesa lejana para miles de trabajadores fueguinos.