En los últimos diez días, el fenómeno se habría intensificado, generando desplazamientos visibles del terreno que ya afectan a varias casas del barrio. Cristian Suárez, vecino e integrante de la Unión Vecinal, advirtió que la situación es grave y que existen antecedentes técnicos ignorados durante más de 20 años.
“Estamos muy preocupados por lo que está pasando. En estos últimos días fue impresionante la repercusión que tuvo la falla del cerro Hermitte. Es un fenómeno natural, pero previsible”, explicó Suárez.
Según detallaron los vecinos, el último estudio oficial sobre el cerro data del año 2002, cuando ya se advertía sobre un desplazamiento progresivo del terreno. A partir de ese informe, se había establecido por decreto que la zona debía ser monitoreada de forma permanente, algo que nunca se cumplió.
“Si se hubiera monitoreado como correspondía, se podría haber advertido a la gente y preparado medidas para administrar el riesgo. Hoy estamos viviendo las consecuencias de esa desidia”, señaló Suárez.
El impacto en la vida cotidiana es profundo. Durante las noches, vecinos aseguran escuchar crujidos constantes, movimientos bruscos del suelo y hasta explosiones en sectores asfaltados y dentro de algunas viviendas, producto de la tensión del terreno.
“En estos últimos diez días se sentían ruidos muy fuertes, explosiones en casas y en la calle. La gente no dormía por la preocupación, por no saber qué podía pasar”, relató el referente barrial.
Desde la Unión Vecinal reclaman la intervención inmediata de geólogos y del Instituto de Movimiento Sísmico, con estudios actualizados que permitan determinar si el desplazamiento continuará o si existe riesgo de un evento mayor.
“Exigimos asesoramiento técnico serio, monitoreo permanente del cerro Hermitte y que se evalúe cada caso particular con profesionales idóneos”, remarcó Suárez.
En cuanto a la situación dominial, aclaró que si bien muchos vecinos no cuentan con título de propiedad formal, poseen derechos de ocupación otorgados por el Estado provincial y municipal, por lo que reclaman respuestas y acompañamiento oficial.
La situación en el barrio Sismográfica vuelve a poner en discusión la falta de planificación urbana, el abandono del monitoreo geológico y la ausencia de políticas preventivas en una ciudad atravesada históricamente por riesgos ambientales.
Mientras los vecinos conviven con el miedo y la incertidumbre, el reclamo es claro: menos improvisación y más presencia del Estado antes de que ocurra una tragedia.