jueves 22 de enero de 2026 - Edición Nº2605

Generales | 22 ene 2026

Burocracia que mata

“Intentaron tapar el abandono”: el grito de Florencia Ulloa contra OSEF y el Estado

10:40 |A dos semanas del fallecimiento de Oscar Mauricio “Licho” Ulloa, ocurrido el 8 de enero, su hija Florencia volvió a alzar la voz. No para pedir explicaciones técnicas ni para reabrir trámites administrativos, sino para decir lo que el Estado provincial y la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) siguen sin asumir: que su padre murió en un contexto de abandono y que, después de su muerte, intentaron justificar lo injustificable.


El mensaje fue publicado por Florencia en sus redes sociales personales en las últimas horas, cuando el dolor ya no es shock sino memoria, bronca y conciencia. Sus palabras retoman lo que sintió al leer, horas después del fallecimiento, el comunicado oficial que OSEF difundió el 9 de enero, firmado por su presidenta, Mariana Hruby. Para la familia, lejos de acompañar, ese texto profundizó la herida.

“Horas después del fallecimiento de mi papá, leer las estupideces con las que querían tapar semejante abandono de persona”, escribió Florencia. La frase no deja margen para interpretaciones: marca el quiebre total entre el discurso institucional y la realidad que vivieron durante el tratamiento, la espera y la agonía de su padre.

Para la familia Ulloa, las respuestas llegaron cuando ya no servían. “Dejaron una familia destrozada. Ni las condolencias nos dieron”, expresó. Mientras intentaban procesar la muerte, el teléfono no dejaba de sonar. No para acompañar ni contener, sino para explicar procedimientos, justificar demoras y ofrecer supuestas soluciones administrativas. “Soluciones que no traían a mi papá de vuelta”, resumió con una crudeza imposible de ignorar.

En otro tramo del mensaje, Florencia expuso una de las marcas más profundas del abandono estatal: la distancia brutal entre quienes toman decisiones y quienes padecen sus consecuencias. “Porque la vida de todos ustedes continúa”, escribió, señalando a los responsables de un sistema que siguió funcionando de manera deficiente y colapsada, tal como es de público conocimiento, mientras su familia intentaba sostenerse en medio de una pérdida irreversible. “Uno intenta seguir como si nada pasara porque nadie te va a entender si bajás los brazos”, agregó.

Sus palabras no son solo un descargo personal. Son una denuncia directa contra OSEF, sus autoridades y el entramado político que sostiene un sistema de salud atravesado por trabas, demoras, auditorías eternas y una burocracia que, en oncología, no es neutra: mata tiempo, y el tiempo es vida.

Florencia también apuntó contra el intento de construir un relato posterior, técnico y deshumanizado, para encubrir responsabilidades. “Intentaron tapar el abandono”, dejó claro. Y advirtió que las llamadas, los mensajes y las justificaciones posteriores no hicieron más que profundizar la sensación de impunidad. “La vida de todos ustedes sigue”, escribió, mientras la de su padre ya no estaba.

El cierre de su publicación fue tan breve como contundente. Una sola palabra, escrita en mayúsculas y sin matices: JUSTICIA. No como consigna vacía ni como slogan emocional, sino como reclamo concreto de verdad, responsabilidades y memoria.

Porque aunque hayan pasado dos semanas, el tiempo no corrige lo que no se hizo. Y porque ningún comunicado posterior puede reparar una vida que no fue cuidada cuando todavía había tiempo.

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