Un informe técnico encendió las alarmas en todo el país por el grave deterioro de las rutas nacionales, una situación que también golpea de lleno a Tierra del Fuego, donde la Ruta Nacional N°3 es la columna vertebral de la provincia y la única vía terrestre que une Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.
El relevamiento, elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) y titulado “Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial”, advierte que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado crítico, lo que derivó en un incremento del 14% en la siniestralidad vial, con 4.369 muertes registradas en el último año.
En el caso de Tierra del Fuego, la situación adquiere una gravedad particular. La Ruta Nacional N°3 no es una alternativa más: es la vía principal de la isla, fundamental para la circulación de personas, el abastecimiento, la producción, el turismo, los servicios de emergencia y la conectividad entre las tres ciudades fueguinas.
Cualquier deterioro, corte o falta de mantenimiento en esta traza impacta de manera directa y total en la vida cotidiana de los fueguinos. No existen caminos paralelos ni desvíos que puedan reemplazarla, lo que la convierte en una ruta prioritaria en todo sentido.
El informe de FEPEVINA advierte que la Ruta Nacional N°3, que recorre el país de norte a sur, presenta obras paralizadas, tramos con alto nivel de desgaste y una elevada siniestralidad, especialmente por choques frontales, una problemática que se repite en distintos puntos de su extensa traza.
A nivel nacional, el informe describe un escenario alarmante: rutas con pavimento colapsado, baches profundos, banquinas inexistentes y reparaciones temporales que no resisten el tránsito pesado. En muchos casos, las arterias requieren reconstrucciones completas, ya que los parches duran menos de seis meses.
Este deterioro generalizado no solo pone en riesgo la seguridad vial, sino que también afecta la logística productiva, el transporte de mercancías y la competitividad económica del país. Para provincias como Tierra del Fuego, donde la distancia y el aislamiento geográfico son una realidad permanente, el impacto es aún mayor.
El aumento del 14% en los siniestros viales refleja las consecuencias directas de la falta de mantenimiento y de la paralización de obras estratégicas. Cada tramo deteriorado se convierte en un punto rojo, donde circular implica asumir un riesgo constante.
Desde FEPEVINA advirtieron que, de no implementarse un plan de acción urgente, la situación podría agravarse, con más accidentes, más víctimas y mayores dificultades para sostener la actividad productiva y social en todo el país.
En este contexto, la situación de la Ruta Nacional N°3 en Tierra del Fuego vuelve a instalar un reclamo histórico: la necesidad de inversión sostenida, mantenimiento permanente y obras estructurales, acordes a la importancia estratégica que tiene la traza para la provincia.
La ruta que une Río Grande, Tolhuin y Ushuaia no solo conecta ciudades: conecta derechos, servicios, trabajo y vida cotidiana. Su deterioro no es un problema menor ni lejano, sino una amenaza directa para la seguridad y el desarrollo de los fueguinos.