De acuerdo al relevamiento, en diciembre una familia tipo necesitó alrededor de $860.986 solo para cubrir alimentos, bebidas y artículos básicos. No se trata de gastos extraordinarios ni lujos: hablamos de carne, lácteos, bebidas y productos esenciales. Nada más. Y nada menos.
El dato es aún más contundente porque el estudio utiliza una canasta idéntica en marcas y presentaciones en todas las provincias, justamente para evitar excusas y permitir una comparación real. Es decir: los mismos productos cuestan mucho más en Tierra del Fuego.
La provincia integra el podio de las cinco jurisdicciones con el changuito más caro del país, junto a Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén, consolidando a la Patagonia como la región con mayor costo de vida en este rubro. Pero dentro de ese grupo, Tierra del Fuego vuelve a destacarse… para mal.
Uno de los rubros que más empujó el aumento fue la carne, con subas que en la provincia llegaron hasta un 16% por encima del promedio nacional, impactando de manera directa en el presupuesto mensual de los hogares.
Mientras tanto, los grandes supermercados de la ciudad, que año tras año se benefician con precios inflados y márgenes difíciles de justificar, vuelven a quedar en el centro de las críticas. No es la primera vez, ni será la última, que en épocas sensibles —como las fiestas de fin de año— los precios se disparan sin ningún tipo de control efectivo, castigando a consumidores que ya vienen ajustados por alquileres, servicios y salarios que no alcanzan.
El número es claro, brutal y difícil de discutir: llenar el changuito en Tierra del Fuego es un lujo. Y mientras no haya controles reales ni una discusión de fondo sobre los abusos en la cadena de comercialización, el costo de vivir en la provincia seguirá siendo uno de los más altos del país… con siempre los mismos ganadores y los mismos perdedores.