Luego de que inicialmente se desconocieran los motivos del aterrizaje y la identidad de los ocupantes de la aeronave militar, se confirmó que se trató de una delegación bipartidaria del Congreso de los Estados Unidos, integrada por miembros del Comité de Energía y Comercio, uno de los órganos con mayor peso en la definición de políticas estratégicas del país norteamericano.
Según informó la oficina de prensa de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, la visita incluyó reuniones con funcionarios gubernamentales y actores clave, con el objetivo de abordar una agenda vinculada a la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la degradación de entornos naturales, así como también temas relacionados con la investigación en salud pública y la seguridad médica.
En ese marco, trascendió que al menos siete senadores estadounidenses formaron parte de la comitiva que visitó Ushuaia, donde realizaron actividades con un alto perfil de reserva. Entre ellas, se confirmó una visita al Parque Nacional Tierra del Fuego, recorridas por lugares considerados estratégicos de la capital fueguina y una cena en la ciudad, sin que se difundieran detalles oficiales sobre los encuentros mantenidos.
De acuerdo a la información recabada, la aeronave militar permaneció dos días en Buenos Aires antes de volar hacia Ushuaia, en un desplazamiento que se concretó sin comunicación pública del Gobierno Nacional ni de los organismos de defensa argentinos responsables de autorizar este tipo de operaciones aéreas.
Asimismo, se confirmó que las autoridades provinciales no tuvieron injerencia en el arribo del avión, por lo que el Gobierno de Tierra del Fuego, encabezado por Gustavo Melella, no pudo permitir ni denegar el ingreso de la aeronave extranjera, al tratarse de una decisión adoptada a nivel nacional.
El aterrizaje del avión del Departamento de Defensa estadounidense, sumado al silencio del Poder Ejecutivo Nacional, generó inquietud en distintos sectores, en medio de versiones que mencionan la posibilidad de un hipotético acuerdo entre el presidente Javier Milei y su par estadounidense Donald Trump, que involucraría el control del puerto fueguino, considerado uno de los más importantes del país en materia turística y un punto clave de acceso a la Antártida.
Cabe recordar que Ushuaia cumple un rol estratégico fundamental como principal centro logístico, científico y turístico vinculado al continente antártico, además de ser un enclave central para la defensa de la soberanía argentina en el Atlántico Sur.
Mientras persiste la falta de información oficial, el episodio continúa despertando interrogantes sobre el alcance político, diplomático y estratégico de la presencia de una delegación de alto nivel del Congreso de los Estados Unidos en Tierra del Fuego, en un contexto particularmente sensible para la provincia y el país.