El hecho se produjo cuando el menor utilizaba un juego infantil que presentaba piezas metálicas sueltas, soportes sin protección y elementos cortantes al descubierto, una situación que, según relatan familiares, ya había sido advertida por vecinos del sector. A este deterioro se suma la vandalización reiterada de este tipo de espacios públicos, con estructuras dañadas o forzadas, lo que incrementa notablemente los riesgos para quienes los utilizan. Durante el juego, el niño cayó y uno de esos hierros terminó provocándole una lesión que requirió atención médica inmediata.
El día sábado el menor fue asistido en un centro de salud, donde recibió curaciones por la herida sufrida. Afortunadamente, su estado no revistió mayor gravedad, aunque el episodio dejó al descubierto una situación que podría haber tenido consecuencias mucho más serias.
Este nuevo hecho reabre el debate sobre el control, la inspección y el mantenimiento de las plazas y juegos infantiles, especialmente en plena temporada de verano, cuando estos espacios son utilizados de manera intensiva por familias que permanecen en la ciudad.
Vecinos del lugar señalaron que el juego en cuestión llevaba tiempo en mal estado y reclamaron una intervención urgente del Municipio de Ushuaia, no solo para reparar la estructura involucrada, sino para realizar una revisión integral de todas las plazas de la ciudad, con el objetivo de prevenir nuevos accidentes.
Un espacio público pensado para el disfrute y la recreación no puede transformarse en un riesgo latente. El accidente sufrido por este niño expone una realidad que requiere respuestas inmediatas, antes de que vuelva a repetirse un hecho que, claramente, era evitable.