USHUAIA.- Notas fechadas en febrero de ese año describen fracturas en pilotes, desplazamientos estructurales y restricciones operativas, al punto de ordenar la prohibición del tránsito de cargas y limitar el amarre de determinadas embarcaciones. Las imágenes que acompañan esos expedientes muestran un estado de deterioro avanzado y riesgos concretos para la operatoria portuaria.
Lejos de revertirse, la situación se profundizó con el paso del tiempo. La falta de financiamiento para tareas de mantenimiento y reparación dejó al puerto expuesto, mientras los reclamos técnicos se acumulaban sin respuestas. El problema, según la documentación, no fue coyuntural sino estructural.
El impacto del abandono no se limita a lo operativo. El puerto es una zona de circulación constante de trabajadores, pasajeros y embarcaciones de gran porte, incluidos cruceros turísticos. Cada falla no atendida incrementó el riesgo y evidenció una gestión que postergó decisiones clave.