“Perdimos todo lo que era el emprendimiento, que era lo que más teníamos en mente para crecer acá”, relató Rojas en la TV Pública. El productor explicó que los ataques no fueron un hecho aislado, sino una secuencia que se prolongó durante meses: primero las crías, luego los animales adultos. “Nunca pensé que iban a atacar a las más grandes. Esta vez hicieron un desastre, no quedó ni una sola viva”, lamentó.
Rojas indicó que en el área se mueven múltiples jaurías, algunas compuestas por perros de gran tamaño, incluso con collar, lo que evidencia el abandono de animales domésticos que terminan asilvestrándose. “En este sector calculo que hay entre 30 y 40 perros, en jaurías separadas. Hoy ves una, mañana otra distinta”, explicó.
El impacto no se limita a las llamas. El productor también denunció ataques y persecuciones a terneros y vacunos, lo que agrava la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad. “Tengo miedo por los animales que me quedan. No te podés descuidar, porque de un día para el otro pasa esto”, sostuvo.
La situación, además, encendió una alarma mayor: la seguridad humana. Rojas confirmó que ya hubo intentos de ataque a personas. “Tengo un video donde me bajo de la camioneta con mi hija y mi nieta, y los perros me empiezan a encarar y ladrar. A otro trabajador también lo enfrentaron. Es peligroso”, advirtió. Señaló que el riesgo se extiende a quienes recorren la zona por turismo, trekking o ciclismo.
Consultado sobre las respuestas oficiales, fue tajante: “Hasta ahora, nada. Muchos productores no denuncian, pero en las charlas todos cuentan lo mismo: ataques a novillos, gallinas, chanchos. La cantidad de perros es demasiado y se siguen multiplicando”.
Rojas sostuvo que el problema requiere decisiones urgentes y coordinadas. “No quiero llevarlo a lo político, pero alguien tiene que hacer algo. Si se sigue esperando, esto va a terminar mal”, afirmó. Entre las alternativas, mencionó desde trampas selectivas hasta medidas sanitarias, aunque reconoció que ninguna solución aislada alcanza sin una política de fondo.
Mientras tanto, el productor asegura que no bajará los brazos. “Voy a seguir luchando para levantar esto de nuevo”, dijo. Pero su testimonio resume una realidad que se repite en el centro de la provincia: producir en el campo fueguino se volvió una actividad bajo amenaza permanente, sin respuestas a la altura del problema.