Adrián no camina ni habla y requiere atención permanente, pañales, elementos de higiene, cuidadores y controles médicos constantes. Sin embargo, Rosa asegura que OSEF comenzó a recortar la cobertura sin explicaciones claras. “Me sacaron la mitad de las cosas de mi nene, no me están cubriendo los pañales y los tengo que comprar yo”, expresó con angustia en FM Aire Libre.
El costo mensual de estos insumos es altísimo. Una bolsa de pañales puede superar los 50 mil pesos y, dependiendo de la cantidad, el gasto puede llegar a los 100 mil pesos. “Yo no siento la plata porque es para mi hijo, pero ¿qué pasa si no la tengo? ¿Qué le pongo?”, se preguntó entre lágrimas.
La situación se agrava aún más por la falta de respuestas. Según relató, OSEF permanece cerrada y no hay atención para realizar reclamos. “Dicen que no tienen gas, pero ese no es problema nuestro. A nosotros nos descuentan todos los meses”, reclamó.
Además, denunció irregularidades en el envío de cuidadores, que muchas veces no se presentan, dejando a la familia sola. En esas circunstancias, su marido —quien también tiene problemas de salud— debe encargarse de levantar y acostar a Adrián, una tarea que no le corresponde y que pone en riesgo su propio estado físico.
“Es una vergüenza tener una obra social que no cumple. Yo trabajé toda mi vida, aporté durante más de 30 años y hoy estoy fundida. A veces no puedo ni comprar un kilo de pan porque tengo que cuidar la plata para mi hijo”, señaló.
Con profundo dolor, Rosa remarcó que no está pidiendo limosna, sino lo que por derecho le corresponde. “Con la salud de la gente no se juega. Yo voy a defender a mi hijo con uñas y dientes mientras viva”, concluyó.