Según el organismo nacional, el fenómeno se caracteriza por vientos provenientes de sectores predominantes, con velocidades sostenidas estimadas entre 40 y 60 km/h y ráfagas que podrían superar los 90 km/h, especialmente en sectores expuestos de la región.
Estas condiciones climáticas adversas son típicas de la provincia en determinados momentos del año y, como ha ocurrido en alertas anteriores, pueden complicar la circulación de vehículos, afectar la estabilidad de objetos sueltos y generar dificultades para actividades al aire libre.
Las autoridades meteorológicas y los organismos de protección civil sugieren a la comunidad:
Asegurar todos los objetos sueltos en patios, balcones y espacios abiertos, como macetas, muebles de exterior o chapas, para evitar que sean arrastrados por el viento.
Evitar actividades al aire libre durante las horas de mayor intensidad del viento.
Circular con precaución en rutas y calles expuestas, especialmente si se transita con vehículos livianos o de gran superficie que puedan verse afectados por las ráfagas.
Mantenerse informado a través de los canales oficiales del SMN y de las autoridades locales para seguir la evolución del fenómeno.
La alerta amarilla indica que las condiciones meteorológicas pueden causar inconvenientes y representan un riesgo leve a moderado para la población, aunque no constituyen un fenómeno extremo. Aun así, las medidas de precaución son clave para prevenir situaciones peligrosas y daños en propiedades.