En los últimos doce meses, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un 32,4% interanual, un registro que vuelve a golpear con fuerza el poder adquisitivo, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde el peso de los alimentos en el gasto mensual es determinante.
El dato se conoció en un contexto político sensible, atravesado por la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del organismo estadístico, en medio de la polémica por el cambio de metodología del IPC que el Gobierno decidió postergar.
La división que más aumentó durante enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 4,7%, muy por encima del promedio general. Este rubro volvió a ser el principal responsable del incremento mensual, especialmente por los aumentos en Carnes y derivados y en Verduras, tubérculos y legumbres, productos esenciales en la canasta básica.
En términos regionales, Alimentos también fue la división de mayor incidencia, confirmando que la inflación sigue teniendo un fuerte sesgo regresivo: golpea más a quienes destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.
Detrás de Alimentos se ubicaron Restaurantes y hoteles, con un aumento del 4,1%, reflejando el traslado de costos al consumo, y Comunicación, con una suba del 3,6%, impulsada por ajustes en servicios.
Uno de los datos políticos centrales del informe es que esta suba se registra utilizando la “vieja fórmula” del IPC, cuya canasta y ponderaciones vienen siendo cuestionadas desde hace años por subestimar el impacto real de los aumentos en los hogares.
Aun así, el índice mostró que los precios estacionales lideraron los aumentos, con un salto del 5,7%, seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los precios regulados (2,4%).
Las únicas divisiones que mostraron variaciones menores fueron Educación (0,6%) y Prendas de vestir y calzado, que incluso registró una baja del -0,5%, un alivio parcial que no alcanza a compensar el encarecimiento del resto de la canasta.

La renuncia de Lavagna volvió a poner en agenda la discusión sobre el sistema de medición de la inflación. El ex titular del INDEC venía trabajando desde 2022 en una nueva metodología, que según el ex secretario de Política Económica Joaquín Cottani, estaba lista desde mediados de 2024.
Sin embargo, el Gobierno nacional decidió no implementarla y anunció que avanzará en el diseño de un nuevo índice, un proceso que, por los tiempos que demanda una nueva Encuesta Nacional de Hogares, podría demorar hasta 2030.
Mientras tanto, la realidad es concreta: la inflación sigue subiendo, los alimentos vuelven a encabezar los aumentos y el costo de vida continúa presionando sobre millones de familias, aun con un índice que muchos consideran conservador.
En ese contexto, el dato de enero no sólo refleja una cifra estadística: expone una dinámica inflacionaria persistente que vuelve a instalar interrogantes sobre la efectividad del rumbo económico y el impacto real de los precios en la vida cotidiana.