“Lo que yo analizo es que legalizan nuestra situación. Esto no es algo que nos va a pasar a partir de ahora; les va a pasar a los demás trabajadores. Nosotras vivimos así desde siempre”, afirmó.
Sánchez explicó en FM del Pueblo, que la mayoría de las trabajadoras del sector no está registrada y que muchas de las que sí lo están, lo están de manera incorrecta. “No se reconocen feriados, vacaciones, horas extras ni aumentos. Y ahora lo que hacen es normalizar para todos lo que nosotras venimos padeciendo”, advirtió.
La dirigente sostuvo que el sector es uno de los más vulnerables del mercado laboral y que carece de herramientas formales para defenderse. “Nosotras no podemos convocar a paro, no podemos hacer asambleas, no tenemos un gremio constituido en la provincia. Si una compañera decide no ir a trabajar un día, la reemplazan o directamente la despiden”, señaló.
En ese sentido, remarcó que muchas trabajadoras se encuentran en una relación extremadamente desigual frente al empleador. “Dependemos de lo que disponga el empleador. No podemos imponer condiciones. Todo es acuerdo entre partes, pero en la práctica la necesidad manda”, indicó.
Sánchez también alertó sobre la falta de información y la confusión en torno a los aportes y liquidaciones salariales. Explicó que en la Patagonia corresponde un adicional por zona y que muchas veces ese derecho no se respeta. “La compañera que no sabe, agacha la cabeza y continúa trabajando”, expresó.
Además, recordó que el adicional por antigüedad recién comenzó a aplicarse en 2020 y que aún existen múltiples vacíos legales que afectan al sector, como la no acumulación automática de aportes cuando se trabaja en varias casas. “Hay compañeras que trabajan en tres o cuatro domicilios y aun así no llegan a completar los aportes necesarios para jubilarse”, detalló.
Con preocupación, sostuvo que el contexto económico agrava aún más la situación. “Si se le complica a nuestros empleadores, que en su mayoría también son trabajadores, nosotras vamos a estar peor”, afirmó.
Lejos de plantear una confrontación, Sánchez insistió en que su postura apunta a proteger a las trabajadoras. “No es hacer juicio, no es confrontar. Es hablar, es acordar, es cuidar a las compañeras. Yo confronto yo, pero no mando a las compañeras a confrontar”, aclaró.
Finalmente, resumió el escenario con una imagen contundente: “Hoy estamos todos en el mismo barco. Y el agua ya nos está llegando al cuello”.
Para el sector de trabajadoras de casas particulares, la reforma laboral no inaugura un nuevo escenario, sino que confirma una precariedad estructural que, según advierten, ahora se extiende al conjunto del mundo del trabajo.