En declaraciones radiales, el funcionario calificó la jornada como un “día histórico” y defendió la modificación del artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo, al asegurar que busca terminar con lo que definió como “abusos” y “licencias eternas” que, según su visión, no tenían costo alguno para el trabajador.
Hasta ahora, la legislación garantizaba el pago del 100% del salario durante las licencias por enfermedad o accidente inculpable. Con la reforma impulsada por el Gobierno nacional, ese esquema se modifica de manera sustancial:
Enfermedad o accidente no atribuible al trabajador: 75% del salario
Si el trabajador sufre una enfermedad común o un accidente en el que no tuvo responsabilidad directa —por ejemplo, una gripe o un problema de salud imprevisto—, el empleador solo abonará el 75% del sueldo, eliminando el pago completo vigente hasta hoy.
Lesiones por actividades voluntarias o deportivas: 50% del salario
En los casos en que la licencia se origine por una lesión derivada de una actividad recreativa o deportiva, el ingreso se reducirá a la mitad.
“Si te lastimaste jugando al fútbol, en algo en lo que tomaste una acción activa, ahí es el 50%”, explicó el ministro.
Según Sturzenegger, la medida apunta a desalentar ausencias prolongadas y reducir costos laborales que, sostuvo, impactan en la contratación de trabajadores.
El funcionario aseguró que no se modifica la indemnización por despido, que continuará siendo de un mes de salario por cada año trabajado. Sin embargo, aclaró que la reforma avanza sobre los denominados “costos accesorios” que, según el Gobierno, inflaban las sentencias judiciales laborales.
Entre los cambios anunciados se destacan:
Actualización de créditos laborales con pautas más restrictivas para evitar tasas consideradas “exorbitantes”.
Honorarios de peritos desvinculados del monto total de la sentencia, para evitar incentivos a elevar las indemnizaciones.
Responsabilidad solidaria de abogados cuando los juicios sean considerados infundados o desproporcionados.
Otro eje central de la reforma es la federalización de la negociación colectiva. Se introduce el principio de “prelación”, que permitirá que convenios de empresa o regionales prevalezcan sobre los acuerdos nacionales.
Para justificarlo, Sturzenegger sostuvo que los convenios únicos pueden generar desempleo en regiones con menor productividad y puso como ejemplo provincias del norte argentino.
En materia sindical, la reforma establece:
El fin de la ultraactividad de ciertos aportes gremiales obligatorios.
Un tope del 2% para las cuotas solidarias sindicales, que en algunos casos llegaban al 7%.
Mayor transparencia en el recibo de sueldo, que deberá detallar todos los aportes y costos laborales para que el trabajador conozca cuánto cuesta su empleo.
El ministro también confirmó que las horas extras seguirán existiendo, aunque se habilita el sistema de banco de horas, que permitirá compensar jornadas laborales sin que se paguen como adicionales.
En cuanto a las vacaciones, celebró la legalización del fraccionamiento, una práctica habitual que hasta ahora generaba conflictos legales.
Las declaraciones de Sturzenegger encendieron el debate político, sindical y social. Para el Gobierno, la reforma busca reducir la litigiosidad y fomentar el empleo. Para amplios sectores del mundo del trabajo, en cambio, implica una pérdida directa de derechos adquiridos, con recortes salariales incluso en situaciones de enfermedad o lesión.
Con la reforma aún pendiente de tratamiento definitivo, el nuevo régimen laboral ya deja en claro una señal: enfermarse o lesionarse tendrá un costo económico directo para el trabajador.