Un informe elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, a través de su Índice de Consumo Privado (ICP-UP), reveló que en enero el consumo apenas creció 0,1% mensual en términos desestacionalizados, un dato que solo alcanzó para frenar la racha negativa del último semestre. Sin embargo, en la comparación interanual, el indicador registró una caída del 1,5%, marcando el segundo retroceso consecutivo tras los números negativos de diciembre.
“El comportamiento del índice sugiere que el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión”, advirtió Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP.
El informe describe un escenario dispar entre sectores, donde predomina una lógica de consumo defensivo, orientada a sostener gastos básicos y postergar decisiones de mayor impacto económico.
Bienes durables:
Enero significó un punto de inflexión para el sector automotor. El patentamiento de autos cayó 4,2% interanual, cortando una racha de 17 meses consecutivos de crecimiento. En contraposición, el mercado de motos logró sostenerse con una suba del 15,3% interanual, reflejando una preferencia por opciones de menor costo.
Consumo masivo:
El ajuste en los hogares se sintió con fuerza en los alimentos. El consumo de carne vacuna se desplomó 6,5% interanual, consolidando un semestre completo en terreno negativo. Como contrapartida, las ventas de combustibles mostraron una recuperación del 3,8% hacia fines de 2025, aunque sin trasladarse aún a una mejora generalizada de la actividad.
Recreación y servicios:
La gastronomía volvió a mostrar fragilidad. El índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró en diciembre una caída del 2,3% interanual, anticipando un comienzo de año complejo para el sector.
Bienes semidurables:
Fue uno de los pocos segmentos con mayor estabilidad. Las ventas en jugueterías, indumentaria y calzado lograron leves subas, aunque insuficientes para revertir el panorama general.
A nivel macroeconómico, los indicadores tampoco acompañan una proyección optimista de corto plazo. La recaudación real del IVA cayó 3,1% interanual, acumulando su tercer retroceso consecutivo, un dato que refuerza la debilidad del consumo interno.
Si bien los préstamos vinculados al consumo aún se mantienen en terreno positivo, las compras con tarjeta de crédito crecieron 11,7% interanual en enero, evidenciando una marcada desaceleración frente a las subas cercanas al 20% registradas hacia fines de 2025.
El comienzo de 2026 deja en claro que el consumo atraviesa una zona de extrema fragilidad, donde la prudencia domina las decisiones de gasto y la recuperación se muestra esquiva. Sin señales claras de reactivación, los hogares continúan priorizando erogaciones básicas, postergando consumos no esenciales.
Para retomar una senda de desarrollo y expansión sostenida, el desafío será reactivar el dinamismo económico, superando esta etapa en la que el mercado interno se mueve apenas para sostenerse, sin capacidad real de traccionar crecimiento.