domingo 15 de febrero de 2026 - Edición Nº2629

Política | 14 feb 2026

Horas vs días

Del fracaso de los 190 días a la promesa de 960 horas

El ministro de Educación de Tierra del Fuego, Pablo López Silva, presentó en la TV Pública los lineamientos del ciclo lectivo 2026 con un giro conceptual fuerte: dejar atrás la meta de los 190 días de clase y adoptar el criterio de horas reloj como nuevo parámetro de cumplimiento.


“El tema de los 190 días terminaba siendo una utopía”, reconoció el funcionario al explicar el debate que se dio en el Consejo Federal de Educación. Según detalló, “ninguna de las provincias podía llegar a lograr alcanzar ese objetivo”, por lo que se resolvió establecer un piso mínimo de 720 horas anuales para todas las jurisdicciones.

En ese marco, López Silva aseguró que Tierra del Fuego estaría en condiciones de superar ampliamente ese mínimo gracias a la jornada extendida en el nivel primario. “Todas las escuelas primarias tienen cinco horas de trabajo. Esto va a implicar que nosotros vamos a llegar, si Dios quiere, con 960 horas aproximadamente”, afirmó. Y agregó: “Estaríamos pudiendo cumplir lo que establece Nación con el nuevo calendario”.

El inicio de clases fue confirmado para el 24 de febrero. “Somos una de las únicas provincias que empezamos más temprano el ciclo lectivo”, destacó. Previamente, se realizarán jornadas institucionales y la paritaria docente, convocada para el 19 de febrero en Ushuaia.

Sobre la negociación salarial, el ministro fue prudente. “Primero vamos a mostrar cuál es la realidad que tenemos dentro de la provincia y, a partir de eso, ver de qué manera podemos hacer una oferta que vaya en crecimiento a lo largo del año”, explicó. Reconoció que “la coyuntura económica es realmente muy compleja” y que “cuesta cumplir con las exigencias de los gremios”, aunque aseguró que existe una “mirada fuerte en la recuperación del salario”.

En paralelo, el Gobierno avanza en la elaboración de una Ley de Financiamiento Educativo. “Nos permita empezar a ver de dónde podemos obtener recursos para que sean inyectados al sistema educativo”, señaló, incluyendo no solo salarios sino también infraestructura y recursos pedagógicos.

La infraestructura escolar fue otro de los ejes centrales de la entrevista. López Silva admitió que hubo obras que “estuvieron algo paradas” y que fue necesario destrabar cuestiones financieras junto al área de Obras Públicas. “El mantenimiento es crucial”, enfatizó. Enumeró tareas realizadas durante el verano —pintura, calefacción, agua y electricidad— y aseguró que existe el compromiso de las empresas para finalizar trabajos antes del inicio del ciclo. “En todos los colegios se ha hecho algo, pero hay que seguir trabajando”, sostuvo.

El ministro también defendió la implementación de la escuela de verano. “La participación fue muy buena”, afirmó, destacando el trabajo en alfabetización y el acompañamiento a estudiantes secundarios con materias pendientes. La intención, dijo, es sostener durante el año propuestas pedagógicas que combinen lo lúdico con el refuerzo académico.

Otro dato relevante fue la fuerte caída de la natalidad en la provincia. Según explicó, el descenso supera el 50% respecto de años anteriores. “Tenemos 23 salas en el nivel inicial que no tienen estudiantes”, informó, además de nueve secciones en primaria con baja matrícula. El fenómeno obliga a reorganizar estructuras y cargos. “Tenemos que pensar en la atención de los estudiantes y también en los puestos de trabajo”, planteó.

Finalmente, López Silva ratificó la continuidad de la “transformación educativa” iniciada el año pasado. Tras los foros participativos con docentes y estudiantes, el foco 2026 estará puesto en el sistema de evaluación. “Queremos pensar si el modelo que tenemos es el que realmente se necesita”, explicó. Entre las herramientas previstas mencionó el aprendizaje basado en proyectos y nuevas instancias de capacitación docente.

El mensaje oficial proyecta un año con metas claras: superar las 720 horas exigidas a nivel nacional y alcanzar las 960 horas en la provincia, avanzar en infraestructura, negociar salarios dentro de las posibilidades presupuestarias y profundizar cambios pedagógicos.

El desafío será que esas promesas —“si Dios quiere”— logren traducirse en continuidad efectiva durante todo el ciclo lectivo.

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