En declaraciones televisivas, Bullrich sostuvo que “la ley original no distingue entre enfermedades” y admitió que faltó establecer una diferenciación clara al momento de fijar el nuevo esquema de pago de haberes durante las licencias médicas.
El artículo 44 del proyecto aprobado en el Senado dispone que, en caso de enfermedad o accidente ajeno al trabajo:
El trabajador percibirá el 50% del salario durante la licencia.
El porcentaje se elevará al 75% cuando se trate de personas con familiares a cargo.
La redacción generó críticas porque no contempla diferencias entre afecciones leves —como un esguince— y enfermedades de alta gravedad —como patologías oncológicas o degenerativas—, lo que podría implicar una reducción significativa de ingresos incluso en situaciones críticas de salud.
“El error fue no haber aclarado las enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables. Nos faltó eso y lo vamos a arreglar”, afirmó Bullrich. Y agregó: “Eso puede pasar cuando tenés más de 200 artículos”.
La corrección del artículo implicará modificaciones en la Cámara de Diputados. Sin embargo, fuentes parlamentarias señalaron que cualquier cambio sustancial obligará a que el proyecto regrese al Senado para su revisión definitiva.
Los bloques dialoguistas rechazaron la posibilidad de que el problema se subsane mediante una ley complementaria o por vía reglamentaria, como inicialmente pretendía el oficialismo. Por ese motivo, la discusión técnica y política volverá a abrirse en el tramo final del debate legislativo.
El régimen de licencias médicas es uno de los capítulos más controvertidos de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La modificación reduce el pago del 100% del salario que actualmente establece la Ley de Contrato de Trabajo en casos de enfermedad inculpable, lo que generó fuertes cuestionamientos de sindicatos y sectores de la oposición.
La admisión pública de un “error” por parte de la jefa del bloque oficialista expone la complejidad del texto aprobado y anticipa una discusión intensa en Diputados, donde el oficialismo deberá negociar para sostener el núcleo de la reforma sin profundizar el conflicto político y social que rodea a la iniciativa.